Pobres

El Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social actualizó los resultados de un estudio que se realiza periódicamente en el que dio a conocer que la pobreza en México ha aumentado de 44.5 por ciento en el año 2008, a 46.2 por ciento en el pasado año 2010.

Es decir, de 48.8 millones de personas en pobreza, la cifra aumentó a 52 millones de personas en esa situación, casi la mitad de la población total del país. En lo que se refiere a la pobreza extrema, transitó en ese mismo periodo de 10.6 a 10.4, lo que hace mantener la cifra de 11.7 millones de mexicanos en esa precaria condición.

La Secretaría Ejecutiva del Consejo Nacional de Evaluación presentó estos resultados en la Ciudad de México y detalló que entre 2008 y 2010, Veracruz, Guanajuato, Chihuahua, Oaxaca y Baja California presentaron los mayores incrementos de personas pobres. Respecto a la población en pobreza extrema, el Estado de México, Veracruz, Jalisco, Querétaro y Puebla son las entidades que registran un aumento de este sector, no obstante que se trata de estados con una considerable presencia de industrias.

Las causas del aumento de la pobreza, de acuerdo con este organismo, están relacionadas con la reducción de los ingresos y la carencia alimentaria, en el marco de una crisis financiera global.

Los datos mencionados, así como otros sobre la reducción del poder adquisitivo de los mexicanos, plantea una situación preocupante al emparejarse con crecientes tasas de desempleo. Lo anterior, al estar ligado como se ha dicho, al entorno mundial cuyo horizonte se nubla cada vez más tanto en Europa como en América, debe hacer reflexionar sobre la tasa de crecimiento demográfico en entidades que no obstante no ser aludidas en el análisis del Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social, como Chiapas, muestran una inercia ajena a estas consideraciones.

Esta situación, a quienes debe sacudir un poco es a la población joven, pues en un entorno poco alentador y más preocupante, no es justo ni para ésta ni para los nuevos ciudadanos, no tomarse en serio las cosas y no planificar cada acción que pretenda emprenderse. Es decir, si no hay expectativas, para qué reproducir la pobreza.