El proceso de enseñanza-aprendizaje, según el modelo establecido por la crisis de salud derivada de la pandemia en los municipios fronterizos, es una constante lucha contra la marginación y la pobreza de muchas familias. Las adversidades diarias impiden que miles de niños tengan acceso a las clases virtuales.
La Escuela Primaria “Ignacio José de Allende” trabaja sólo en el turno vespertino y prácticamente la mitad del alumnado son hijos de migrantes y refugiados que están asentados en Suchiate, por lo que carecen de un aparato televisor, de una señal de internet e incluso de un teléfono inteligente para realizar sus actividades.
El director de esta escuela, Juan José González Pérez, aseguró que, por más de 20 años, la Escuela Primaria “Ignacio José de Allende” se ha consolidado por atender a los grupos de refugiados e indocumentados, por lo cual los profesores se han ido adaptando a las carencias de las familias, y actualmente tratan de sacar adelante el ciclo escolar representado por la pandemia del covid-19.
Indicó que están trabajando con cuadernillos, mismos que una vez al mes son revisados por los profesores, esto con el fin de ir avanzando en el plan de estudios de cada grado escolar; además de que no se ha pensado en un regreso a clases presenciales hasta que la vacuna alcance a los maestros.
Afirmó que afortunadamente la escuela que dirige fue beneficiada con el programa federal denominado “La Escuela es Nuestra”, en donde le ha permitido acercar los servicios a los alumnos, como la electricidad, un comedor, un salón de cómputo, dos salones nuevos y un pozo para la dotación de agua.
Recordó que antes de la presente administración federal, la escuela carecía de salones y espacios adecuados para el rendimiento escolar de los alumnos, por lo que agradeció al gobierno de López Obrador el hecho de que la mayoría de los niños tengan becas escolares y la escuela cuente con los servicios antes descritos.
Sin embargo, reconoció que hace falta mucho por hacer para atender las necesidades de la población de niños, quienes son hijos de migrantes que vienen huyendo de sus países de origen y que han encontrado en Suchiate un lugar para poder trabajar en los ranchos bananeros y en el comercio local.












