La Comisión Económica para América Latina y el Caribe, una enorme comunidad de naciones de la cual este país forma parte, en el pasado ha llamado a mantener la continuidad en las políticas macroeconómicas, pero también a romper de fondo con herencias del pasado que han perpetuado la desigualdad.
La Comisión sin embargo, ha sorprendido al señalar que en las últimas dos décadas las naciones de la región han disminuido el número de personas que vivían en la pobreza, de 48.4 por ciento, en 1990, a 30.4 en 2011, ya que al confrontar datos en este sentido, otros organismos independientes sostienen que el proceso de reducción de este fenómeno social se encuentra prácticamente estancado en la zona desde hace dieciséis años. Si estos desfases se presentan a este nivel, los que se observan a nivel estatal son más que comprensibles. Hace menos de unos meses no faltaban propios y ajenos que propalaban una imaginaria reducción de la pobreza en Chiapas, aportando incluso sus propias cifras, sin que organismo serio alguno los refutara. Se acompañaban incluso para esa promoción de diversas agencias de análisis, e incluso del representante de la Organización de Naciones Unidas, quien con su presencia y discurso fungía como aval de todo aquello, y ahora todo se ha derrumbado.
Los pobres en Chiapas se estaban multiplicando por cientos de miles cuando esos promocionales se estaban financiando, y no se habla de la deuda que corresponde ahora a cada chiapaneco, lo cual ha quedado claramente explicado por destacados economistas chiapanecos en este diario, sino de quienes han ido viendo cómo bajan sus posibilidades de acceso a los alimentos.
Pero además, el problema no es sencillo, es por el contrario complejo, estructural, añejo y desafortunadamente tiene aparejada una tendencia a perpetuarse, por ello, independientemente de las políticas que se pondrán en marcha para enfrentar la pobreza, un aspecto relevante es el crecimiento poblacional.
Asistencia, asesoría, capacitación, oferta de servicios incluso en los hospitales, se observaba en la década de los ochenta con el fin de facilitar a la población las opciones de control natal cuando ya la familia se hallaba plenamente conformada, pero con los años esto fue disminuyendo.
De acuerdo con el Fondo de Población de las Naciones Unidas, el crecimiento poblacional es un asunto de inversiones y planificación, empezando principalmente por la familia.
Y no obstante que prevalece en el país una tendencia a la baja, ya que de 1970 a 1990 la tasa de crecimiento anual fue de 2.63 por ciento, y en las dos últimas décadas disminuyó a 1.61, ésta podría ser menor.
Combatir el fenómeno de la pobreza se ha colocado hoy como la máxima prioridad de los gobiernos democráticos responsables, lo cual resulta de mucho beneficio pues compromete a las administraciones a cumplir con una obligación, sin embargo, dicho propósito sólo se concretará con el concurso de todos, no únicamente con acciones de gobierno.











