Pese a los derechos obtenidos en los últimos años por los movimientos feministas, distintas poetas chiapanecas, reunidas en el Centro de Investigaciones Multidisciplinarias sobre Chiapas y la Frontera Sur (Cimsur), indicaron que aún hay inercias sociales en donde la poesía puede ayudar.
Juana María Ruiz Ortiz, escritora e interprete, señaló que los poemas son como pequeñas hojas, y que, pese a tener pocos lectores, tiene la capacidad de empezar un diálogo que son despreciadas para que entiendan que la violencia existe y debe ser nombrada.
Ruiz Ortiz, originaria de San Pedro Chenalhó, indicó que en las comunidades sigue persistiendo el silencio ante las violencias por las amenazas de muerte de parte de los agresores. Al mismo tiempo, dijo, persiste un estigma social en las comunidades sobre las mujeres que denuncian las agresiones.
Reflexión
Durante el conversatorio y recital, las escritoras, entre las que también se encontraban Mirtha Luz Pérez y Petrona de la Cruz, reflexionaron sobre la literatura confesional, sobre todo en un contexto donde la mayoría de las ponentes empezó a escribir para sanar sus propias heridas.
Señalaron que este tipo de literatura es relativamente reciente al tener su origen después de la Segunda Guerra Mundial, en donde las propias víctimas decidieron contar sus historia. Chary Gumeta cuestionó la idea de darle voz a los sin voz, señalando que lo que ella intenta es hacer una denuncia por lo que no tienen las herramientas para hacerlo.












