Política exterior equivocada

"La política exterior mexicana ha tenido momentos estelares, situaciones cumbre por haber defendido con brillantez sus principios por el honor nacional, la solidaridad humana, el entendimiento internacional, la paz, la cooperación entre las naciones, la armonía internacional, la justicia. Hoy no vivimos uno de esos momentos. Nuestra diplomacia adolece de profesionalismo, sentido, objetivos y hasta de buenas maneras.

Al ""comes y te vas"" que sintetiza el trato otorgado en Monterrey al jefe de Estado cubano para evitar que se cruzara en el camino del presidente Bush, a la mal entendida competencia con los brasilenos y los peor entendidos con cubanos, venezolanos y los propios estadounidenses, hoy se suma una situación bochornosa provocada por una poco comedida y, hasta podríamos decir imprudente, alusión del presidente Fox al supuesto móvil del presidente Néstor Kirchner para actuar en la cuarta Cumbre de las Américas celebrada en Mar del Plata con la atención puesta en la opinión pública argentina, como si en todo el mundo México incluido no ocurriera lo mismo.

Aun así, también es importante senalar que no fue mejor la respuesta de Kirchner al pedir que Fox se encargara de los mexicanos y que le dejara a él encargarse de los argentinos, o que ""para algunos la buena diplomacia es tener una actitud de pleitesía y de bajar la cabeza frente a los grandes"", lo cual es asimismo alejado de toda diplomacia y merece una satisfacción acorde con las buenas formas internacionales. La Cumbre de las Américas, como todas las reuniones mundiales, se propone metas que concitan puntos de vista divergentes u opiniones frecuentemente encontradas. Precisamente se trata en ellas de conciliar los diversos enfoques en la búsqueda de metas comunes, mutuamente benéficas, que impulsen el progreso continental.

Más aún, al margen de la reunión colectiva hay encuentros privados para que los representantes se explayen y negocien con mayor soltura de lo que podrían hacerlo en una reunión plenaria.

Lo que no es admisible es especular irreflexivamente y ante los medios sobre las motivaciones que el comportamiento de cada actor pueda tener, máxime cuando tal actor es el propio anfitrión de la reunión.

A los argentinos no les gustó que Vicente Fox dijera que Kirchner se opuso al Acuerdo de Libre Comercio de las Américas para mantener su popularidad. A los mexicanos nos inconforma que Néstor Kirchner haya aludido en tono alevoso a Vicente Fox en actitud de ""permanente pleitesía"" ante los estadounidenses. Con todo, el Presidente de México hace alusiones al futbolista retirado argentino Diego Armando Maradona en demérito de su alta investidura, y desde la cúspide de su soberbia, el canciller Luis Ernesto Derbez califica de ""chiquituelos"" a los grandes países del cono sur, en una actitud que suena más a tono personal y no la que corresponde a un altísimo representante mexicano para asuntos del exterior.

Mientras esto ocurre, en el otro lado del mundo dos mexicanos ex cancilleres ambos resaltan diplomáticamente por sus propios méritos. Bernardo Sepúlveda ingresa como juez de la prestigiada Corte Internacional de Justicia, con sede en La Haya, que dirime las controversias jurídicas entre los Estados, y José Ángel Gurría Trevino está en la antesala de la Secretaría General de la Organización de Cooperación Económica y Desarrollo (OCDE). Paradojas de la vida. En el caso particular de la SRE, son muchos los buenos funcionarios de carrera con excelentes credenciales que se han pasado el sexenio como verdaderos observadores diplomáticos, sin oportunidad de actuar. Ya es hora de que lo hagan en sustitución de quien no ha sabido o no ha querido o no ha podido aprovechar esta gran oportunidad. (El Universal).

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