Política y medios: el mundo al revés

"La reforma electoral que fortalece a los partidos y los aísla de los ciudadanos contiene un elemento que atenta contra la libertad de expresión.

Nuestros legisladores decidieron que era mejor suprimir la publicidad pagada en los medios electrónicos y reservarla a los tiempos oficiales administrados por el IFE. Prohibieron, además, el pago de espacios referidos a temas electorales y políticos a cualquier particular. En contra se interpusieron dos acciones de inconstitucionalidad por parte de dos partidos, y dos amparos, uno empresarial y otro de un grupo de intelectuales.

Las dos primeras fueron rechazadas por la Suprema Corte. Los segundos aguardan una decisión particularmente intrincada, porque al atraerlos a su poder, la Corte se pronunciará sobre el fondo de la cuestión y podría establecer criterios de validación de las reformas constitucionales cuando atenten contra principios de la propia Constitución, como podría ser el caso de esta prohibición contradictoria con el artículo sexto.

El contexto de la reforma electoral es claro. Estamos en presencia de un duopolio televisivo que ha acumulado un poder que violenta no solamente los criterios de lo razonable, sino los principios de la convivencia política. Además, el financiamiento a los partidos que se otorgó hasta las pasadas elecciones constituía, al conocerse su obligatoriedad, un ingreso seguro para las televisoras. El dinero salía del IFE a los partidos y éstos lo entregaban al duopolio para difundir su propaganda. Gran negocio, mal arreglo.

Los excesos mediáticos denunciados en 2006 dieron la puntilla a ese mecanismo, pero al revés de como debió hacerse. Con el intento de modificar la caduca Ley de Radio y Televisión para abrir el espectro hertziano a la participación de nuevas empresas, el duopolio cerró filas y echó para atrás la reforma, ejerciendo un vergonzoso chantaje sobre los partidos. El malestar de 2006 llevó a reducir el dinero para publicidad política, pero cerró la opción de los particulares para contratar tiempo y pronunciarse sobre política. Se agrega así al duopolio televisivo un actor ""cuna"": el IFE y los partidos en los tiempos oficiales.

De este modo las dos grandes cadenas de televisión controlarán la información ""libre"" sobre las campanas y los partidos harán propaganda montada en tiempos oficiales. zQué cambió para los ciudadanos? Ni la omnipotencia de los partidos ni la del duopolio; sólo una prohibición adicional a la sociedad, que sería totalmente innecesaria si se hubiese concretado la reforma de los medios para abrirlos a la competencia. zNo cree usted?

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Investigador del Instituto de Investigaciones Sociales de la UNAM

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