"Para que pueda haber una política fiscal antes debe haber planeación y presupuesto que lleve a un ejercicio responsable, pero lo anterior no es el caso de Chiapas.
Según definición técnica, la política fiscal depende de la política económica que se basa en un presupuesto: gasto público e impuestos, todo sujeto a control y vigilancia constantes, pero el desempeño que se observó en Chiapas durante seis años no tuvo nada de esto.
No obstante lo anterior, el titular de la secretaría de Hacienda del gobierno estatal dijo durante la glosa del último informe ante el Congreso de Chiapas que la política fiscal de la presente administración ""tiene como principio fundamental mantener finanzas públicas sanas enfocadas al combate a la pobreza extrema"". Sin embargo, en números redondos se dice que el estado se queda con una deuda cercana a los 40 mil millones de pesos, la cual partió de cero a ese monto en únicamente seis años.
Planteamientos de académicos ajenos al gobierno indican que con base en el Producto Interno Bruto de Chiapas no se podrá pagar esa deuda porque no hay crecimiento, pero además esta situación incidirá en un mayor empobrecimiento derivado de una menor disponibilidad de recursos y del servicio de dicho endeudamiento.
El asunto es grave y por eso ha llamado la atención de senadores del Partido Revolucionario Institucional, quienes han solicitado al Ejecutivo federal, a través de un exhorto enviado a la Cámara de Diputados, que de manera urgente autorice crear un fondo contingente destinado a solventar la crisis financiera de los estados y los municipios, es decir, que otros compongan lo que éstos descompusieron.
Sin embargo este asunto no debe quedar así, se debe establecer un precedente ante este tipo de conductas.
En el Congreso le pidieron al secretario de Hacienda de Chiapas que especificara hacia dónde se canalizaron miles de millones en este gobierno. Se trataría de alrededor de 380 mil millones de pesos ejercidos durante seis años, cifra nunca antes desembolsada que deja un debe de 20 mil millones, al que si se le suma el déficit y otros, sería de 40 mil millones.
Es indudable que se debe sentar un precedente ante la falta de competencia, pero también frente a expresiones que rayan en el impudor, pues no obstante que todo Chiapas está ante los hechos y las evidencias, el secretario de Hacienda se atrevió a asegurar que ""el gasto público mantiene una orientación congruente a los principios de austeridad, racionalidad y disciplina presupuestaria"". Esto es sarcasmo puro, frente a los que se sumaron al endeudamiento.
Al gobierno, dijo el secretario de Hacienda, le tocaron dos caminos: continuar con un superávit fiscal o emprender una política agresiva para combatir la pobreza extrema.
Carlos Jair Jiménez Bolaños Cacho, originario de Veracruz, fue nombrado subsecretario de Ingresos de la Secretaría de Finanzas el 8 de agosto de 2007. El 6 de junio de 2008 le entregaron la Secretaría de Hacienda estatal, cargo en el que permanece hasta hoy. Sin embargo resulta increíble que, pese a la supuesta preparación que manifiesta tener (ITAM, Warwick, Berkeley), en la práctica deje para la historia uno de los peores ejercicios que haya padecido Chiapas, junto con el del Ejecutivo, por supuesto.
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