La feminista y activista por los derechos de las mujeres, Karen Diane Padilla, lamentó que nuevamente instituciones y actores públicos intenten robar protagonismo a la convocatoria del Paro Nacional de Mujeres el próximo 9 de marzo, porque esto desvía la perspectiva de los objetivos reales.
Manifestó que el movimiento denominado “El nueve ninguna se mueve” ha comenzado a diluirse por el protagonismo que empresas, dependencias y demás actores han tomado, restando la potencia subversiva y su capacidad transformadora del movimiento.
Celebró que se exponga la penosa realidad de violencia que cobra la vida de jóvenes, adolescentes, mujeres y niñas todos los días en el país, abriéndose debates y movimientos a nivel nacional.
Sin embargo, es claro el oportunismo con el que algunos actores políticos han actuado al respecto, asumiendo un rol falso de aliados, dando pronunciamientos públicos en los que se muestran comprensivos respecto a las demandas.
Pero que hacia adentro vulneran los derechos laborales de las mujeres, como es el caso de cadenas comerciales que se han “colgado” de lo viral de la propuesta. “Tendríamos que analizar qué tipo de empleo dan”.
Enfatizó que desafortunadamente las empresas no cuentan con unidades de atención o protocolos contra el acoso, además, no se sabe si atienden la violencia laboral o si tienen a mujeres tomando decisiones dentro de sus empresas, “esto es lo que les tocaría analizar, lo mismo que partidos políticos o instituciones que ahora se muestran como aliados”.
Lo correcto sería que después de este movimiento haya más mujeres en los diferentes ámbitos de la vida pública, que represente un cambio en las conductas; porque pareciera que se intenta quitar el protagonismo de quienes han trabajado en el movimiento por años.
La activista mencionó que en el caso de Tuxtla Gutiérrez se retomará el eslogan “juntas paramos la violencia”, como el estandarte de una lucha que busca visibilizar la violencia contra las mujeres, pero también resaltar su capacidad de agentes, lo que contradice la idea de que solo el Estado tiene la capacidad de resolver las demandas.
Destacó que el 9 de marzo no será un día de descanso, sino que es la oportunidad para demostrar el impacto económico y social que representa la ausencia de las mujeres.
Tomando en cuenta eso, dijo que si en los centros de trabajo “se da el día libre” no será la oportunidad para salir de paseo, de compras o por pendientes, más bien el momento para discutir la importancia de un paro nacional entre mujeres.












