De acuerdo a la directora del Instituto de Investigación en Gestión de Riesgo y Cambio Climático de la Universidad de Ciencias y Artes de Chiapas (Unicach), Silvia Ramos Hernández, la nube del polvo o tormenta del Sahara sí pasará por el territorio chiapaneco y se podrá sentir en el transcurso de las próximas horas y con mayor énfasis este viernes.
Entrevistada sobre el tema, explicó que aunque tocará suelo local, este fenómeno natural no tendrá la misma intensidad con la que se ha presentado sobre la Península de Yucatán u otros estados del país; la trayectoria indica que se irá a Veracruz y luego hacia Estados Unidos.
Lo que se estará observando en las próximas horas, explicó, es que la atmósfera presentará una disminución en la luminosidad. De las cosas favorables, es que Chiapas presenta condiciones de humedad en prácticamente las 15 regiones y eso ayudará a disminuir algún tipo de peligro.
El tránsito de la nube de polvo estará un par de horas, dijo, debido que la tormenta viaja por trayectorias de corrientes y no son permanentes, es decir, no se estancan en un estado o territorio, continúan su trayecto hacia otras zonas.
“Depende de las condiciones, no solamente de la nubosidad sino también de las corrientes atmosféricas; en la medida en que son más intensas, pueden alcanzar rápidamente la región de Chiapas” pero, bajo cualquier condición, este fenómeno natural pasará por territorio local.
Como el nombre genérico que se le da, las tormentas de arena lo que traen, generalmente, son partículas (menores a dos micras) de minerales que se pueden mantener suspendidas en la atmósfera; dependiendo del origen geológico, explicó Ramos Hernández, el contenido de la arena fina es variable.
Los pronósticos que emitió la Comisión Nacional del Agua (Conagua) hace unos días señalaban que la nube de polvo alcanzará este viernes la máxima concentración de aerosoles sobre Campeche, Quintana Roo y Yucatán.
Posteriormente, se desplazará sobre aguas del Golfo de México, pasando sobre las zonas costeras de Veracruz y Tamaulipas.
La investigadora de la Unicach comentó que desde la década de 1950 comenzaron los trabajos de investigación sobre la nube de polvo del Sahara, ya que este fenómeno se presenta cada año pero, dependiendo del desplazamiento de las corrientes atmosféricas, es el trayecto que tiene hacia el continente americano, aunque la mayor parte del polvo queda en otros países.
En los menores casos, añadió, las partículas se desplazan hacia el Caribe, Centroamérica y el sureste de México, aunque todo está determinado por las corrientes atmosféricas. Finalmente, la Conagua remarcó que “estos eventos son posibles de rastrear a través de imágenes de satélite. Este, en particular, se ha monitoreado en su recorrido por el océano Atlántico y el mar Caribe, donde ha ocasionado una reducción notable en la visibilidad, afectando la navegación marítima y aérea y ha provocado un cielo brumoso”.












