"Fredy Pérez * CP. En la comunidad Napité del municipio de Las Margaritas, una propiedad de Rosario Castellanos (tía de la autora de la novela Balún Canán), las autoridades locales festejan que ""pronto"" entre en funciones el ""Centro Cultural Tojolobal"" en lo que es una antigua casona del siglo XIX.
El espacio denominado ""Centro cultural el retono de nuestra palabra tojolabal"" o Snajtsil B´awax Xolini JKb´ali Tojolab´alí, será un espacio donde se ofrecerán talleres de pintura, danza, narrativa, computación y contará con un hotel para albergar a visitantes.
Javier Jiménez Álvarez, comisariado ejidal de este lugar, está emocionado con el proyecto, pero acepta que por ahora, no hay recursos para continuar con el acabado del centro, que requiere construcción de pisos en algunos salones, conservación de paredes, puertas, ventanas, pero sobre todo, construir un acceso adecuado para automóviles y cortar el pasto que crece de manera irregular.
Con los escasos recursos con que cuentan, las autoridades han procedido a pintar de color azul, los postes que delimitan el terreno del centro cultural. Como la obra ha permanecido estática en el último ano, se ha registrado algunos deterioros en la casona, en donde vivió Rosario Castellanos, tía de la escritora del mismo nombre y autora de 'Los convidados de agosto'.
Los danos más notables son tejas rotas que han provocado humedad en las paredes, madera y piso de los cuartos.
Las puertas y pilares de los corredores, se les ve resecos, así como los ventanales, que tampoco tienen cristales. No se les ha dado mantenimiento.
""Estamos luchando, pero recursos son lo que hacen falta. No tenemos dinero"", se lamenta Jiménez Álvarez, pero con emoción festeja que ""pronto"" empiece a funcionar el centro cultural para brindarles cursos a los ninos y jóvenes tojolabales y que los visitantes conozcan más sobre la historia de la finca y la vida de los tojolabales.
Otro factor que le llama la atención es el hostal que podría funcionar en uno de los dos edificios, con que cuenta el complejo, porque está convencido de que esto podría ser fuente para la generación de empleos.
Desde hace varios meses, los habitantes se han dado a la tarea de buscar muebles y herramientas antiguas que han usado los tojolabales en el campo y sus hogares. Todo esto servirá para conformar un museo sobre esa etnia. Para levantar la casona, que hasta finales de los anos 70 perteneció a Ramiro Castellanos, hijo de Humberto Castellanos, parientes de Rosario Castellanos, ésta que apodaban ""La güegüechuda"", una mujer duena de varias fincas en los municipios de Comitán, Altamirano y Las Margaritas, se requirió de más de un millón de pesos.
La casona estuvo abandona y derruida por más de 20 anos, pero fue hasta hace más de un par de anos, que la escritora tojolabal, Roselia Jiménez Pérez, se le ocurrió crear el espacio para rescatar la cultura de esa etnia.
Sin embargo, a casi dos anos de haber emprendido la aventura para construir el centro, las autoridades comunitarias desconocen el monto exacto que se requiere para terminar la obra y acondicionarlo con muebles.
""Hace falta mucho. Ahorita ya acabó todo el dinero que nos dieron"", dice con preocupación el secretario de la comunidad, Lorenzo Jiménez García.
Las autoridades no saben si el alcalde electo de Las Margaritas, José Antonio Vázquez Hernández, apoyará la culminación del proyecto. ""No sabemos todavía si José Antonio nos va ayudar; el licenciado Jorge Luis Escandón si nos ayudó mucho"", explica Jiménez García.
Jiménez Álvarez afirma que lo urgente por ahora, es cambiar las tejas en mal estado y comprar una podadora para cortar el pasto que crece de manera irregular por toda el área de lo que será el centro cultural.
La historia
Napité perteneció a la güegüechuda, una mujer duena de casi una docena de fincas que se ubicaban en los municipios de Comitán, Altamirano y Las Margaritas.
La mujer, de acuerdo a testimonios de los tojolabales, acostumbraba poner al sol, en los patios de sus fincas, su abundante dinero pero se negaba a pagarles a sus peones salarios justos a principios del siglo pasado. Dicen que lo único que comía la mujer, eran tortillas con sal, aunque tuviera miles de monedas de oro.
Napité ""era la finca preferida"" de la güegüechuda. Aquí recibía a César Castellanos y Adriana Figueroa y su hija Rosario Castellanos, cuando transitaban a caballo hacia su finca de Ocosingo conocida como ""Rosario"", pero renombrada en la novela Balún Canán, como Chajtajal.
Napité era la finca ""preferida"" de Rosario Castellanos, conocida como la güegüechuda y homónima de la autora de Ciudad Real y Balún Canán, fue convertida en el ""Centro cultural el retono de nuestra palabra tojolabal"" o Snajtsil B´awax Xolini Jkb´alí Tojolab´alí.
Para remodelar la casona, que perteneció a Rosario Castellanos, una avara mujer que acostumbrada orear en los patios de las fincas su abundante dinero, se requirió de una inversión de más de un millón de pesos.
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