"Cada día resulta más claro que no le conviene a nadie seguir alimentando el conflicto político que ha envuelto a nuestro país a lo largo de los últimos meses. Cerrar los ojos ante el hecho de que se está produciendo una división profunda entre los mexicanos puede poner en peligro la estabilidad del país, logro que ha costado duros sacrificios a los ciudadanos de todo estrato e ideología.
La gran movilización popular que se llevó a cabo el día de ayer en la ciudad de México, aunque muestra un incremento de apoyo político o electoral para Andrés Manuel López Obrador, el aún desaforado jefe de Gobierno del DF, revela sobre todo el multitudinario rechazo a formas políticas desaseadas y a lo que se considera una aplicación unilateral de un concepto de legalidad meramente enunciativo. De la idea, por todos aceptable, de que nadie debe estar encima de la ley, se transita, ante los ojos de la opinión publica, hacia la noción de que se está aplicando una severidad legal muy selectiva, opinión que se ve reforzada por pifias procesales graves de parte del Ministerio Publico federal y de los adversarios políticos del gobernante capitalino.
Son variables los cálculos estimados de la cantidad de personas que se manifestaron, los que senalan desde más de un millón de participantes, por parte de las autoridades capitalinas, a ""solamente"" 120 mil asistentes, que aseguró la SSP federal.
Ante la expectativa de que el presidente Fox se dirigiera a la población antes de la marcha, repuntó brevemente el optimismo de que se llegaría por fin a un arreglo. Pero esa oportunidad se perdió, ya que el mandatario optó por hablar a los medios sobre el nuevo Pontífice de la Iglesia católica, quien hasta el momento no ha dado indicios de que tenga pensado algún tipo de iniciativa especial con México. Ni siquiera se ha pronunciado Benedicto XVI sobre una visita suya a nuestro país, un tipo de acontecimiento que tradicionalmente manda a un segundo plano todos los conflictos sociales en México.
Se puede concluir así que urge ya convencer a las partes de que nada positivo puede salir de escalar más la guerra de desafíos, represalias mutuas y otros abusos. Cabe senalar, en este sentido, que López Obrador se apartó del objetivo de la marcha del silencio, que era el de prestarle apoyo en su lucha contra el confuso y mal planteado pleito jurídico que le preparó la PGR, al convertir el encuentro en un mitin de campana, donde sin más trámite delineó su propuesta electoral. Muchos de los que estaban ahí, para protestar por lo que consideran un trato injusto en su contra, no comparten algunos aspectos de la propuesta de AMLO y seguramente se sintieron utilizados.
Los comicios de 2006 deben ser un verdadero referéndum sobre los modelos de desarrollo futuro del país, y sobre las reformas que ya no pueden posponerse. Al pueblo debe consultársele de manera abierta, sin que la presión que implica eliminar a un candidato importante enturbie los conceptos discutidos, sobre todo si éste se opone a la visión que se ha seguido desde hace ya varios decenios. Nadie puede negar que la democracia tiene sus riesgos, y uno de ellos es que la ciudadanía rompa, con su voto, esquemas dados por óptimos en el entorno histórico del momento. Pero tal decisión se puede corregir en comicios futuros en un sistema democrático fuerte. Esa es otra de las ventajas de la democracia.
Lo que resulta claro es que la descalificación previa de las tesis aniquila a la visión democrática y hace imposible corregir errores o vicios. (El Universal).
"











