Jóvenes con un promedio de 25 años de edad caminan desde su ciudad de origen y avanzan por las carreteras del centro del estado, con la convicción de que la Virgen haga el milagro de que la pandemia por el coronavirus se detenga.
“Ha muerto mucha gente y tenemos fe en la virgen de que ya esto se detenga”, expone Rey David “N”.
Mientras avanza por la avenida Central de Tuxtla Gutiérrez, el joven de 23 años jala un carrito en el que se hace acompañar de una imagen de bulto de la virgen de Guadalupe y nos confía que en el primer día de camino lograron llegar a Ocozocoautla, para después continuar su camino hasta esta ciudad.
El día sábado permanecerán en la caseta de cobro de la vía Tuxtla a San Cristóbal y de ahí continuarán su camino por la pista hasta donde puedan avanzar.
En el pequeño carro de cuatro ruedas adaptado con un cajón los seis jóvenes guardan algunos víveres, así como estopa y combustible para mantener prendida la antorcha que portan por algunos tramos de forma intermitente.
Nos confían también que por la pandemia sólo decidieron hacer el viaje seis jóvenes y en la iglesia de Tuxtla fueron bien recibidos, así como que en el camino se han encontrado a algunas personas que les ofrecen agua o algunas frutas e incluso uno de ellos les ofreció alojamiento en la capital.
En este año, por la crisis sanitaria, los templos católicos establecieron medidas estrictas de seguridad sanitaria; incluso en la mayor parte del país, los templos dedicados a la virgen de Guadalupe se mantendrán a puerta cerrada los días 11 y 12 de diciembre.
En el caso de la magna peregrinación de Villaflores, se tomó la determinación de suspenderla, además de que en la iglesia de Guadalupe de Tuxtla Gutiérrez se pidió a la población no organizar ningún tipo de celebración que signifique grupos mayores a diez personas.












