Roxana Torres es una joven chiapaneca que constantemente realiza actividades altruistas destinadas a ayudar a grupos vulnerables, a través del movimiento denominado “El Poder del Amor”, mismo que agrupa a diferentes organizaciones de ayuda.
Dentro del movimiento, Roxana es integrante del grupo “Valientes”, donde participan mujeres que realizan diferentes acciones sociales.
A Roxana se le puede ver constantemente participando en actividades para beneficiar a mujeres, ancianos, niños y a todos los que requieran algún tipo de apoyo.
Desde su infancia estuvo involucrada en actividades que se organizaban en la primaria donde estudiaba.
Roxana, la cuarta de cinco hermanos, dijo que su padre era un hombre que practicaba el altruismo, por lo que ella siguió su ejemplo y siendo niña comenzó a luchar por las causas sociales.
Recuerda la ocasión en la que en el municipio de Jaltenango, su mejor amiga, una niña de escasos recursos, recibió una mochila y unos zapatos como regalo de otra compañera, sin embargo, días después ésta pidió que se los devolviera.
Indignada ante tal situación, tomó partido del hecho y le dijo a su amiga que se los regresara, por lo que ella se quitó un zapato de los dos que tenía puestos y se lo entregó a su pequeña amiga.
Como muestra de solidaridad, decidió cargarle los libros de camino a casa, de tal modo que cada una iba con un zapato y con libros cargados entre sus brazos.
Los años pasaron y en la búsqueda de mejores oportunidades de vida, la joven migró de Jaltenango a la capital del estado.
Siendo estudiante de la Licenciatura en Psicología, en la Universidad de Ciencias y Artes de Chiapas (Unicach), y tras cuatro semestres, la joven tuvo la oportunidad de lograr una plaza de intendente en la Secretaría de Educación, la cual la llevó a partir rumbo al municipio de Acacoyagua, para integrarse a la Escuela Secundaria “Centenario de la Migración Japonesa”.
Ahí, la joven, que tenía a cargo la limpieza de una área de la escuela, no dejó pasar la oportunidad para poner en práctica sus habilidades y conocimientos en danza, por lo que fue encargada de realizar eventos culturales donde asistía el principal benefactor de la institución educativa, Carlos Kazuga, dueño y presidente de la empresa Yakult.
Tiempo después, llegó a colaborar en el municipio de Socoltenango, donde por su actitud fue invitada a participar en el Sindicato de Educación.
Al colaborar como parte de la mesa directiva del sindicato, la joven obtuvo la oportunidad de estudiar la Licenciatura en Español, en la Escuela Normal del Estado.
Mientras estudiaba, ingresó a la Escuela Secundaria “Adolfo López Mateos” de Tuxtla Gutiérrez, y al concluir la licenciatura, se integró al cuerpo docente del sistema de secundarias, por lo que ya con el encargo de estar frente a un grupo de estudiantes, llegó a la comunidad de Sacún Cubwitz, del municipio de Chilón, Chiapas.
Pero el destino la llevó a tomar la decisión de cambiar de residencia y optó por dejar la plaza de maestra para emprender una nueva vida en Estados Unidos, donde después de varios años comenzó una empresa de impresiones en textiles y trabajos de impresión.
Después de un lustro, la joven retornó a Chiapas para integrarse a grupos deportivos.
Como deportista e integrante de organizaciones de corredores, Roxana comenzó a ayudar a las casas hogar de la ciudad, a realizar entrega de apoyos, no obstante, esta actividad sólo se hacía en diciembre de cada año, por lo que decidió hacerla de manera más constante y no solamente durante una ocasión anual.
En 2009, Roxana y sus amigos de un grupo deportivo comenzaron a hacer fiestas de ayuda y en estos eventos se realizaban brigadas de salud que recorrían las colonias de Tuxtla Gutiérrez, Berriozábal, San Cristóbal, Chiapa de Corzo, Ocozocoautla, Ixtapa y Jaltenango.
En la colonia Flor de Mayo, al norte de Tuxtla Gutiérrez, las fiestas de ayuda comenzaron, desde aquel lejano 2009 y hasta hoy, año con año, las actividades de apoyo se han multiplicado de manera exponencial, al grado de que el destino la llevó a Estados Unidos y desde ahí hizo contactos que le permitieron realizar actividades de altruismo en países como Alemania, Guatemala y Colombia.
En la actualidad, a través del movimiento “El Poder del Amor”, realiza un sinfín de actividades altruistas, como apoyos en salud, entrega de ropa, alimentos, zapatos, ayuda para estudiantes, casas hogar y todo lo relacionado con la filantropía, actividades en las que se hermanan con asociaciones civiles que brindan ayuda sin fines de lucro.












