El avance de la vacunación generalizó la idea de que se logró un control de la pandemia, lo que causó “el retorno a los espacios sociales, la población comenzó a salir, ir a fiestas, reuniones, hubo muchos casos donde salían todos infectados, pero fueron actos humanos naturales”, explicó el sociólogo por la Universidad Autónoma de Chiapas (Unach), Juan Carlos Bertoni Gómez.
Esta idea de control, sostuvo el doctor en Educación, fue lo que conjugó “en el espacio y tiempo el tercer y cuarto pico de pandemia, lo que dio como resultado que abandonaran todos los esquemas de bioseguridad dada la desorganización”.
El investigador destacó que se obtuvo los mismos resultados en una forma de manejo que se centró en las cuarentenas generales con uso obligatorio de máscaras y cierre de negocios, que en aquella donde se generalizó el uso de máscaras y distanciamiento social con una apertura económica.
“Esto indica que nos centramos en una actitud centrada en la confianza, no sólo de las vacunas sino de nuestros iguales, bajo un esquema de pragmatismo libertario; esto quiere decir que la sociedad y la actividad de la sociedad fue volver a una forma de trabajo más normal bajo estructuras culturalmente adaptados y modelos no restrictivos”, sostuvo.
Sin embargo, estas formas de gobernanza que se dieron en la pandemia tuvo efectos negativos en la sociedad, familias y personas.
Mensaje
“Uno de los problemas estructurales significativos es el de las desigualdades e iniquidad social y económica, que se marcaron más en población pobre, economía informal y etnias marginadas”, expresó.
A la que se agregan las brechas en el acceso y el aprendizaje en niños y jóvenes, lo cual afectó su desarrollo integral. En Mexico, 1.5 millones de personas de tres a 18 años ya no se inscribieron al ciclo escolar 2020-2021 por motivos asociados a covid-19. Y en Chiapas, 21.3 % de los menores no asiste a la escuela.
La psicóloga de la Universidad de Ciencias y Artes de Chiapas (Unicach), Nadia López, sustentó que el ingreso apresurado e inevitable a la educación a distancia no sólo dejó ver problemas de acceso a la información, sino que generó problemas psicológicos como depresión y ansiedad.
Además que las instituciones educativas tuvieron que crear estrategias de acompañamiento, nuevas pedagogías y formas de evaluación; “el retorno al sistema presencial es prioritario, ahí veremos qué tan efectivas fueron estas aplicaciones”.
Problema
Si bien aclaró que aún faltan estudios para sustentar estos fenómenos, “se perciben y registra de manera dispersa el incremento de enfermedades mentales y la violencia personal, familiar y social”.
De acuerdo al Observatorio Nacional Ciudadano, basado en las carpetas de investigación que se obtienen de la Fiscalía en 2020, cuatro mil 447 personas fueron víctimas de violencia familiar; mientras que en 2021 la cifra disminuyó a tres mil 971 víctimas, sin embargo, es el delito que más aumento presentó al iniciar la pandemia y el de mayor incidencia.
La psicóloga sustentó que para proteger la salud mental deben realizarse políticas públicas con sectores que van más allá de la salud.
“Ahora que medio empieza a volver todo a la normalidad, debe haber un enfoque en educación, empleo, desarrollo social, empoderamiento de género, justicia; todas estas acciones clave que se perdieron durante la pandemia y que son indispensables para el desarrollo humano”.












