Por deuda, dejan sin casa a madre de familia

Por deuda, dejan sin casa a madre de familia

A la señora Caridad y su hijo con discapacidad los dejaron sin hogar, a través de una decisión legal, que tanto ella como los vecinos del lugar cuestionan.

Hasta el día 30 de noviembre, y por alrededor de 40 años, la mujer vivió en una pequeña casa improvisada con techado de lámina, misma que le fue despojada y posteriormente derribada. El inmueble se ubicaba en la manzana 81, lote 8, entre las avenidas Ahuehuete y Nogal de la colonia Patria Nueva, al norte-oriente de la ciudad capital.

Caridad Gómez Hernández asegura que es una de las fundadoras de la colonia, aunque reconoce que este asentamiento comenzó de manera irregular y que quien les dio el título de propiedad de los sitios fue el entonces gobernador Juan Sabines Gutiérrez.

Reconoce que el lugar —que fue destruido— aunque era modesto, era un sitio por el que se sacrificó mucho.

Préstamo

Reconoce que una señora de nombre Yolanda, propietaria de una empresa de agua purificada, le dio empleo a su hijo de nombre Adrián, quien laboró por alrededor de un año y en algún momento pidió un préstamo de cuatro mil pesos, por el cual él firmó un pagaré en blanco.

Por la confianza que le tenía a la dueña del lugar, Adrián aceptó y firmó el documento; sin embargo, buscó un nuevo empleo porque no le alcanzaba para pagar los gastos con su ingreso, que era de 500 pesos semanales.

La mujer expone que la señora Yolanda nunca le entregó el pagaré a su hijo, por lo que como resultado de eso, ahora se les cobró la deuda con el predio donde vivía, junto con otro de sus hijos, que padece una discapacidad.

Engaño

Asegura que el hijo de la señora Yolanda le obligó a firmar un documento engañándola, pues ella no sabe leer.

Después de haber firmado el documento, uno de sus familiares le reveló que lo que había firmado fue el embargo de su casa, a cambio de los cuatro mil pesos que su hijo pidió prestados.

Señala que sí tenía una audiencia con un juez, pero ella desconocía lo que firmó, por lo que perdió la fecha de la cita y ahora el predio del que era propietaria se le está arrebatando.

Adrián Hernández, hijo de la señora Caridad, asegura que a pesar de que pagó la deuda de los cuatro mil pesos, la molestia de la dueña de la empresa purificadora surgió porque decidió salirse del empleo que tenía, al grado que el día que él renunció la señora Yolanda le advirtió que pagaría muy caro su decisión, pero nunca pensó que llegaría a hacer algo en su contra o, peor aún, en contra de su madre, quien no es la responsable de nada.