Por dónde rebasará Calderón

"Si algo ha detenido el crecimiento del país ha sido su falta de equidad en el acceso de los mexicanos a oportunidades de educación, salud y un medio ambiente sano. El gabinete social que nombró el presidente electo, Felipe Calderón, tiene la encomienda de atender éstos que son los problemas de fondo nacionales y que no han podido -o no han sabido- superar gobiernos anteriores.

En México durante décadas prevaleció un enfoque asistencial, producto de anos de gobiernos corporativistas, que combinaban, paradójicamente, una alta concentración del ingreso en la minoría, con ayudas más o menos institucionalizadas -vía programas especiales de auxilio o filantropía- para las mayorías. Todo condicionado a la afiliación y apoyo del partido en el poder. El modelo de política social del 2000 al 2006 no varió sustancialmente.

A partir del próximo primero de diciembre, la atención a los grupos sociales más vulnerables y desprotegidos de la sociedad quedará a cargo de Beatriz Zavala, en Sedesol; Josefina Vázquez Mota, en Educación; Alberto Cárdenas, en Agricultura; Juan Rafael Elvira, en Medio Ambiente; José Ángel Córdoba, en Salud, y Abelardo Escobar en la mermada Secretaría de la Reforma Agraria.

Aunque sus trayectorias son diversas, el denominador común es su militancia en el Partido Acción Nacional.

El que será su jefe ha dicho que pretende resolver los problemas del país, y sobre todo el de la pobreza, ""rebasando por la izquierda"". A la luz del perfil del mencionado gabinete social, no queda claro cómo y si podrá avanzar desde esa dirección.

Pero más allá de los jaloneos por la geometría política y de las frases contundentes para arrebatar banderas al adversario, el equipo presentado está obligado a despojarse de sus colores partidistas y -si los tuvieran- hasta confesionales, cuando menos en su trabajo, para actuar como mejor convenga a los olvidados de siempre.

El acceso a los satisfactores sociales no puede seguir condicionándose desde la ideología del gobierno, sea cual fuere, ni puede darse a cuentagotas; tendríamos que aspirar a que se convierta en un derivado natural de la democracia y en políticas de Estado transexenales, más allá de las convicciones personales de cualquiera.

En ese sentido, uno de los elementos iniciales que servirán para evaluar desde qué perspectiva se caminará en el sexenio calderonista será si el secretario de Salud, Córdoba, revierte la inclusión de la píldora del día siguiente en el cuadro básico de medicinas del sector público.

Ayer, el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, hay evidencias preocupantes de cómo en toda la República y desde los tres niveles de poder se imponen medidas que hacen más tortuoso denunciar el maltrato en general y en particular para pedir el divorcio necesario.

Las cifras son alarmantes: en una de cada tres familias del país hay violencia, las mujeres y las ninas son las que más la padecen. De este tamano son los retos del próximo gabinete social, porque la violencia de género no puede negarse. Cerrar los ojos a los rezagos de equidad en el país pondría en riesgo al presidente Calderón de rebasar, pero por la derecha. (El Universal)

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