El aumento que ha registrado el cemento y la tonelada de acero ha provocado que la producción en el valor de las casas en masa subiera, esto en los últimos 10 meses y hasta en un 16 %, situación que genera un impacto en los chiapanecos que quieren hacerse de un patrimonio, dijo Luis Ernesto Sauza Gutiérrez, delegado estatal de la Cámara Nacional de la Industria de Desarrollo y Promoción de Vivienda (Canadevi).
“Me parece que el problema en el mundo, principalmente, es logístico. Entre el parón que hubo de la producción en varios países (…), en el transporte de los productos, como que no termina de regularizarse”, detalló.
En el caso del cemento, explicó el líder del sector, es común que presenten ajustes dos o tres veces por año, sin embargo, en el acero el costo de la tonelada pasó (antes de la pandemia) de 13 a 26 mil pesos, es decir, se fue a doble del precio que había hace unos meses.
El delegado de la Canadevi mencionó que en el estado hay un gran reto en el tema de la edificación de las casas, toda vez que la mitad de la demanda son viviendas económicas, es decir, por el orden de los 450 mil pesos, con la variante de que los costos de los insumos van en ascenso.
En contraparte destacó que ahora existen financiamientos que dan más posibilidades a los usuarios para buscar una casa. Incluso se pueden realizar préstamos mancomunados, lo que ayuda a la adquisición de un hogar con mejores condiciones.
Chiapas, mencionó, es un estado que tiene una demanda potencial importante, pues algunas cifras señalan que el Infonavit cuenta con casi 80 mil personas con la disponibilidad de acceder a un crédito, pero el problema es que en ciudades como Tuxtla Gutiérrez, los costos de los terrenos son elevados y eso complica que se edifiquen casas económicas.
Una de las observaciones de Sauza Gutiérrez es que las casas “baratas” se están haciendo en espacios muy alejados y sin los servicios básicos. Para apoyar a la industria, opinó, las autoridades deberían de hacer más ágiles los trámites para que la inversión privada desarrolle más casas.
Los trabajos del sector inmobiliario, calculó, generan una derrama económica por el orden de los 3 mil 500 millones de pesos cada año; entre un 15 y 20 % de ese dinero regresa a las autoridades municipales, estatales y federales en pago de impuestos, derechos y hasta la infraestructura que queda después de un desarrollo urbano.
Finalmente puntualizó que en el tema de la vivienda económica formal se han puesto muchas revisiones por parte de las instituciones, para que los trabajadores cuenten con los servicios esenciales que van desde el agua potable, la educación y hasta temas de salud.












