La elaboración de máscaras de madera ha sido parte fundamental para la conservación de las tradiciones en el municipio de San Fernando, Chiapas, las cuales son de gran relevancia para las celebraciones significativas del lugar.
Esta localidad zoque se localiza a 15 kilómetros de Tuxtla Gutiérrez, y antiguamente los seniles la nombraron Sahuipac, que quiere decir Barranco del mono.
Por tal motivo y ante los antecedentes históricos que perduran en el pueblo, los habitantes llevan a cabo diversos acontecimientos religiosos y simbólicos para recordar y homenajear a sus antepasados.
Ante este panorama, Cuarto Poder platicó con Jorge Luis García López, uno de los hacendosos y menestrales más añosos y reconocidos en el estado de Chiapas.
Es importante mencionar que también ha sido acreedor a diversos premios a nivel nacional como internacional por la elaboración de embozos de madera, muebles rústicos, juguetes, instrumentos musicales y muchas obras más de arte-objeto con particularidades únicas.
Oriundo de San Fernando y con más de 30 años de destreza, don Jorge cuenta que en su pueblo existen danzan prestigiosas que acontecen en el marco del carnaval zoque que se realizará del 21 hasta el 24 de febrero, con la participación de personajes místicos e inmemoriales como el Tigre, el Mono y los Gigantes.
“El carnaval reúne a los habitantes para celebrar y homenajear durante los cuatro días previos al Miércoles de Ceniza, a la imagen santa de Jesús de la Buena Esperanza, además este convite tiene orígenes prehispánicos y se efectúa con mucho fervor”, dice el hombre de 58 años.
Amarre de flores
Previo al carnaval, el menestral comenta que un grupo de personas longevas y “quien quiera aprender”, se reunirá en su casa -a dos cuadras del parque central del San Fernando- para elaborar los llamados joyonaques o amarre de flores, que se incluirán en las ofrendas que los priostes (Mayordomos) otorgarán a los danzantes.
“El 21 del presente mes a primera hora buscaremos las flores de Mayo, mientras otro grupo prepara agujas e hilos para entrelazarlas, cortarlas al tamaño indicado y crear el ramillete”, explica don Jorge con esa vehemencia y erudición que lo caracteriza.
Es importante aludir que los ramilletes se componen del cáliz, cruces, la luna, el sol y otros símbolos que para los maestros son de gran significado.
Sobre las máscaras, el maestro -bien aleccionado de las historias del estado- afirma que parte de su objetivo es trasmitir su conocimiento a sus descendientes, pero también a las personas que tengan la inquietud de cultivarse sobre la ocupación milenaria de los pueblos, además de impulsar la artesanía mexicana, “sobre todo la de San Fernando”.
“Hoy en día y muy agradecido con Dios imparto talleres en el municipio de Berriozábal, específicamente en la Casa de la Cultura, en donde enseño a nuevos talentos el arte sobre la talla de madera.
“Es importante que los jóvenes puedan aprender diversos oficios y la cultura de nuestras localidades; también trato de apartarlos de los malos hábitos y proporcionarles las herramientas necesarias para que tengan un mejor porvenir”, concluye el maestro mientras comparte sus piezas de arte en las que destacan los acabados y detalles definidos del Tigre antiguamente utilizado y el actual, además del Venado y el Diablito, entre otros.












