"En momentos en los que el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF) analiza los comicios del 2 de julio, los actores políticos continúan sus respectivas estrategias de difusión y movilización, con miras a influir en las decisiones finales que habrá de tomar aquél.
Con más o menos diferencias entre los actores políticos, lo que impera es un clima de confrontación verbal, dureza de lenguaje y poca disposición para asumir el ejercicio político como el arte de negociar. Esta es una ruda historia que vivimos durante las campanas electorales y que creímos que habría de concluir el día de las elecciones.
Y sin embargo, en este momento es sintomático el hecho de que ayer dos importantes operadores políticos aludieran a la posibilidad de encontrar puntos de acuerdo entre los candidatos a la Presidencia del Partido Acción Nacional (PAN) y de la alianza Por el Bien de Todos, que pudieran eventualmente derivar en un diálogo personal.
César Nava, secretario general adjunto del PAN, reiteró lo dicho por Felipe Calderón en su carta a Andrés Manuel López Obrador de entablar un diálogo directo con él, en el que ambos planteen de manera personal sus puntos de vista sobre la elección y las formas en que el actual momento de tensión nacional pueda ser superado. ""La invitación (al diálogo) es genuina, es sincera, es de corazón"", senaló el dirigente partidista.
Por su parte, en entrevista con El Universal, Manuel Camacho Solís, uno de los asesores del candidato López Obrador, se dijo creyente del diálogo y la negociación como formas elementales del ejercicio político al referirse al actual momento que vive el país. Aun así, Camacho condicionó cualquier posibilidad de diálogo entre los candidatos, al cumplimiento de ""hechos serios"" por parte del PAN, y no descartó dicha posibilidad.
Dentro de las aparentemente irreductibles posiciones que desde la campana electoral han venido reiterando los actores políticos, la posibilidad de un acercamiento nunca se ha perdido y se encuentra latente. Hace falta, sin embargo, que ambas partes estén conformadas por hombres con visión de Estado y no sólo por militancias que reaccionan por instinto.
Por muy enojados que se encuentren o por muy agraviados que se digan, los hombres de Estado tienden las redes necesarias para negociar soluciones a los grandes problemas, lo que no implica, bajo ninguna circunstancia, renunciar a las convicciones individuales o de grupo, sino adecuarlas de manera inteligente a lo que el país necesita.
Dialogar no denigra a nadie; por el contrario, enaltece a quien renuncia a los actos viscerales para dar paso a la argumentación de altura.
No hay que olvidar que un número casi similar de mexicanos votó por las opciones del PAN y de la alianza Por el Bien de Todos, y otro tanto lo hizo por otras opciones políticas, habida cuenta de que muchos ciudadanos decidieron no acudir a las urnas.
No es posible, por lo tanto, que algunas de las partes en disputa se asuman como la voz nacional, de la que dependerá la gobernabilidad o no del país, sino que ésta será el resultado de que las fuerzas políticas dialoguen. (El Universal)
"











