María Sánchez Álvarez, indígena zoque oriunda de Chapultenango, fue propuesta por la Asamblea Consultiva del Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación (Conapred) como una de las seis mujeres que pueden ocupar la presidencia del organismo tras la renuncia de Mónica Maccise, exdirectora de dicho instituto.
En entrevista, Sánchez Álvarez comentó que fue inesperada la postulación a la dirigencia, sin embargo, se siente afortunada por tener el acompañamiento de mujeres indígenas del estado y del país.
“No lo podía creer, porque seguro fueron muchas postulaciones. Las exigencias desde la sociedad y la propia Conapred tendrán que ser puestas hacia las mujeres indígenas, en las cuales empujaron en mi persona la posibilidad de incidir en la organización y estar ahí”, mencionó.
Sánchez Álvarez comentó que su lucha, en caso de quedar como directora del Conapred, es poder conciliar e incidir desde los niveles más bajos hacia la batalla contra el clasismo, machismo, racismo y discriminación, los cuales se encuentran hasta la médula de la sociedad.
“Es muy difícil reconocer que somos así, porque es parte de la estructura. Yo a eso le apostaría, a desmarañar dichas acciones y trabajar en esas partes. Desde que nacemos tenemos una triple discriminación: ser mujeres, indígenas y pobres, por lo que comprendo las condiciones de desigualdad tan penetrantes de esta realidad”, explicó.
Desde su municipio, dijo que muchas han tenido que escapar de su casa, renunciar a la vida comunitaria y enfrentar sola todas las discriminaciones.
“En Chapultenango no somos académicas, pero todas hacemos algo para que el sistema cambie, somos muchas las que sin organización y cuenta propia nos reconstruimos en búsqueda de una vida digna, lucha contra el clasismo y racismo”, dijo.
Para entrar al Conapred, hay que iniciar por analizar lo que hace falta en todos los medios que se tienen, trabajar en una educación más tolerante y formas de reflexionar sobre el racismo, sostuvo.
“Nos tienen que reconocer más allá del pueblo, sino de las mujeres indígenas, las cuales hemos superado muchos retos desde lo comunitario. Somos un pueblo bastante diferente, se les reconoce por las presas, pero nuestra comunidad se ha caracterizado por ser pacífica y comunitaria”, añadió.
Ahora, Sánchez Álvarez se mantiene a la espera de los resultados, sin embargo, comentó que el trabajo dentro de la institución tiene que ser como la filosofía de su abuelo.
“Me comentaba que todos nacemos de la tierra, aunque son de diferentes tonalidades, que pueden ser más oscuros o claros, al final son todos y todas iguales.
“El trabajo tiene que ser por vernos iguales, para mí es algo bonito, pero hay que trabajar mucho por las mujeres e indígenas”, finalizó.
Trayectoria
María Sánchez Álvarez es licenciada en Derecho y maestra en Defensa de los Derechos Humanos por la Universidad Autónoma de Chiapas (Unach), quien se ha dedicado al trabajo de organización comunitario.
De 1997 a 2005 fue coordinadora comunitaria de la organización Xini’ch, dedicada a la promoción y defensa de la libertad indígena y la búsqueda del acceso a la justicia y a la paz con dignidad.
De 2006 a la fecha ha sido promotora, defensora de los derechos humanos de las mujeres indígenas en la región Zoque.
Pero su lucha más importante ha sido el acompañamiento de mujeres indígenas por sus procesos de defensa de la tierra y el territorio.
En 2009 fundó la red de mujeres zoques “Construyendo esperanza”, la cual busca la dignificación de las mujeres zoques en la vida cotidiana de las comunidades y el acceso a la justicia.












