La Iglesia Católica mexicana rechaza cualquier pacto o acuerdo con criminales, porque es algo incompatible con el bien común, dejaron de manifiesto en El Vaticano obispos auxiliares mexicanos al destacar que seguirán empeñados en promover la reconstrucción del tejido social en su país. Las Arquidiócesis de Tlalnepantla y de Puebla aseguraron que su principal tarea como representantes eclesiásticos es mantener viva la esperanza en el pueblo, por ello establecer un pacto con quienes han causado y siguen causando daño al pueblo mexicano, no es compatible. No se puede hacer un acuerdo con quienes no están dispuestos a buscar el bien común, el desarrollo de un país, el respeto a la vida y el respeto a todos estos valores fundamentales, reiteraron.
Los obispos se han propuesto tres tareas importantes: la reconstrucción del tejido social, promover el respeto a las leyes para recuperar el sentido de la legalidad y ofrecer esperanza a los pueblos del país. De acuerdo con este planteamiento, tanto los obispos como sacerdotes deben tener muy en claro su identidad para no perderse en un contexto de confusión e inseguridad.
No obstante reconocen que existe el grave riesgo de caer en el error de desanimarse y pensar que es imposible cambiar la realidad.
Más allá de implorar el don de la seguridad, de la justicia y la unidad, los mexicanos necesitan ser artífices de esa paz, un elemento fundamental para el auténtico desarrollo y un derecho de toda persona. En ese sentido la Iglesia dice tener mucho que aportar porque el problema de fondo de la crisis que se vive es una pérdida de valores.
Cuando se pierde el horizonte, el valor de la vida, la dignidad y la idea de los derechos fundamentales ya no se le trata a la persona humana como alguien sino como algo al que se le puede secuestrar, extorsionar, maltratar, traficar. Lo urgente es reconstruir la sociedad con base en los auténticos valores que permitan una sana convivencia, un verdadero desarrollo tanto de las personas como de la sociedad.
Vale la pena rescatar este planteaminento porque coincide con el de las iglesias en general, y de alguna manera puede servir de guía para quienes han contemplado una posibilidad en sentido contrario.











