Posturas y poses

"El rector de la Universidad Nacional Autónoma de México expresó ante medios de comunicación su negativa a que estudiantes de esa institución pública, es decir, que se sostiene con los impuestos de todos los mexicanos que sí contribuyen, se involucren en tareas de seguridad pública. Qué grave error.

La postura de José Narro ha desatado una serie de reacciones encontradas. Algunas voces se refieren a la policía como un ente indigno y, por tanto, como un destino que no merecen los jóvenes mexicanos; hay otras voces de actores sociales, padres de familia, personas de bien, que creen en la posibilidad de dignificar a las fuerzas civiles del orden, en la posibilidad de erradicar la corrupción indeseable que impera ahora en la mayoría de las corporaciones y lograr un nivel aceptable en cuanto a instrucción y códigos de conducta que limpien una imagen hoy en el suelo.

La Secretería de Seguridad Pública Federal lanzó en meses pasados una convocatoria dirigida a interesados en ingresar a la corporación. Llamó la atención que entre los requisitos estaba el contar con título universitario en diferentes disciplinas: abogacía, psicología, sociología, entre otras. Esto muestra que hay una intención de cambiar el lamentable perfil que muestran hoy las policías de todos los niveles de gobierno.

En este contexto, la postura de ese rector obedece más a una pose absurda que sólo busca ""caer bien"" a un sector, pero en la medida en que actores como él no se sustraigan a esas tentaciones y no actúen en correspondencia a los graves desafíos que tiene la nación, en esa misma medida México continuará fracasando en materia de seguridad. Qué acaso un universitario -ya no digamos egresado de la Universidad Iberamericana- podría contribuir en la planeación o en el diseño de estrategias contra el crimen organizado, o para no ir lejos, en una mejor planeación del Estado que ha sido aludido como Estado desorganizado.

Cómo, si no es con el concurso de jóvenes realmente bien preparados se podrá mejorar no sólo a la policía, sino a todas las instituciones; entonces cómo alguien como el rector de la UNAM puede errar de forma tal en aras de una pose que no contribuye en nada a la correspondencia a que están obligados quienes obtuvieron instrucción gracias a los recursos de todos los contribuyentes.

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