Práctica ancestral maya daña las capas de suelo

Práctica ancestral maya daña las capas de suelo

Antonio García, investigador de la Universidad Autónoma Chapingo, detalló que la práctica ancestral maya de roza, tumba y quema es un sistema que en la actualidad daña las capas de suelo de 13 a 15 centímetros que se han formado durante más de mil años.

García comentó que este sistema si bien funcionó durante décadas, “ahora no es así, ya que en años anteriores era itinerante, es decir había poca población, por lo que la gente podía rozar, tumbar y quemar dos hectáreas de selva y sembraba durante cuatro años para luego moverse a otro lugar y dejar que se recuperara el lugar”.

“Ya no sirve porque hay mucha población, lo que se tira ya nunca se vuelve a reforestar de manera natural ni humana.

“Chiapas tiene suelos muy pobres, por una cuestión de que hay mucha montaña y poca tierra plana, pero la cubierta vegetal se ve aniquilada en tres o cinco años, tiempo que se llegó a formar en mil”, dijo García.

El investigador comentó que este sistema hace que la capa de suelo se vea afectada, por lo que no deja ningún nutriente para que se proteja.

“En otro asunto, las quemas generan bióxido de carbono, lo que aumenta el cambio climático.

“El bióxido de carbono generado en Chiapas por las talas e incendios es similar al que se genera en Nuevo León con la industria manufacturera, contaminaciones similares sólo que un estado es agrícola y el otro industrial”, explicó García.

Comentó que el 70 por ciento del territorio chiapaneco era forestal al tener bosques, selvas y vegetación, sin embargo, ante el avance de las actividades primarias sólo se tiene el 20%.

Ecosistema en riesgo

“Es grave que se esté perdiendo el ecosistema y la productividad. Lo que observamos es que la ganadería hace estragos muy fuertes, hay zonas en la cual tienen una vaca por hectárea, por lo que se deben incrementar los sistemas silvopastoriles”, explicó.

Afirmó que si se aplicaran sistemas silvopastoriles se podrían colocar dos o tres vacas por hectárea, y con ello habría una productividad sana.

La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO, por sus siglas en inglés) afirma que los sistemas silvopastoriles son una forma de combinar árboles con pasturas y animales dentro de una parcela.

En la cual los árboles dan sombra al ganado, mejoran la fertilidad y las condiciones físicas de los suelos, además permiten ingresos económicos adicionales a mediano y largo plazo como madera.