PRD: mejor el diálogo

La vida interna de los partidos políticos adquiere cada vez más intensidad conforme se acercan los tiempos en que deben decidirse las candidaturas para las elecciones federales el próximo ano, principalmente las de Presidente de la República. PRI, PAN y PRD los de mayor presencia nacional se encuentran en plena agitación interna; sus corrientes buscan que el equilibrio de fuerzas partidistas les favorezcan en la nominación de sus respectivos militantes.

Los debates son muy fuertes y por momentos parecen el principio de serias fracturas que, por su puesto, a nadie convienen. Los partidos políticos no tienen que llegar desgastados a las elecciones de 2006, sino fortalecidos en torno de principios ideológicos comunes y un proyecto único de nación para ofrecer a la ciudadanía.

Por ejemplo, el Partido de la Revolución Democrática polemiza las declaraciones de uno de sus muy probables candidatos a la Presidencia, el jefe de Gobierno capitalino, Andrés Manuel López Obrador, quien ha insinuado que si procede el desafuero en su contra y resultan danados sus derechos políticos por esta causa, no tendría sentido que el Partido presentara candidato a la Jefatura del Ejecutivo federal. Militantes del partido del sol azteca se han dividido en torno de este planteamiento, desde los que lo apoyan irrestrictamente, hasta aquellos, como los senadores Jesús Ortega y Demetrio Sodi de la Tijera, quienes piensan que en el PRD hay muchos militantes con la estatura necesaria para asumir tal responsabilidad y que sería un grave error del partido llegar a la contienda sin representante. Este cruce de ideas se da justo en el momento en el que también está en marcha el proceso para relevar de la dirigencia nacional del PRD al presidente interino Leonel Godoy, lo que abona en favor de la polarización de las posiciones.

Independientemente de lo que el partido y su militancia decidan a este respecto, es oportuno senalar lo peligroso de que estos temas se conviertan en punto de ruptura o de desgaste innecesario, sobre todo si la discusión se va por el lado de las personalidades y caudillos y no por el de las ideas y los proyectos de nación en torno de los cuales deberían estar aglutinadas las organizaciones partidistas. En este mismo espacio hemos comentado a propósito de los choques verbales entre las corrientes internas del Revolucionario Institucional, sobre la necesidad de que el sistema de partidos se fortalezca y consolide. Esto debe partir de contar con institutos políticos ideológicamente sólidos, con gran presencia a nivel nacional y una oferta electoral digna de ser analizada por la ciudadanía.

Uno de los grandes retos de la democracia en el país es conseguir que los partidos, tanto en el Poder Legislativo como en los diferentes niveles de gobierno logren ante todo aterrizar acuerdos y consensos. Lo peor sería que no habiendo logrado esos puntos centrales a nivel federal, ahora resulte que en el interior de cada partido tampoco se puedan poner de acuerdo. Por el bien de la nación es deseable que lo que ahora parecen graves disputas interpartidistas, el día de manana sean la base de un cruce de ideas políticas de altura, que le permitan a la ciudadanía formarse el mejor de los juicios rumbo a las elecciones federales del próximo ano. México no necesita partidos desgastados ni duelos de protagonismos personales, sino ideas que le ayuden a superar sus múltiples problemas nacionales. (El Universal).