PRD: triste espectáculo

"Todos los vicios repudiados por el Partido de la Revolución Democrática en un discurso que lo llevó en dos ocasiones a la antesala de la Presidencia de la República, florecieron el domingo en la elección general de sus dirigencias nacional y estatales.

Compra de votos, prácticas clientelares, casillas sin instalar, quemadas, robadas y rellenadas, cómputos retrasados, mesas de votación que abrieron sólo dos horas en la tarde y aportaron cientos de sufragios y violencia física integran la crónica que llevó al senador perredista Pablo Gómez a opinar que: ""En nuestro caso (las irregularidades) son regularidades"".

La posibilidad de la impugnación es cuidadosamente sopesada pues simplemente en Veracruz más de 20% de las casillas no fueron abiertas. Y habrá, tal vez, un recuento ""voto por voto"" que podría ahondar diferencias.

Nadie puede hablar ahora de complots. La talacha electoral se hizo abiertamente y sólo falta que el candidato perdedor se declare dirigente legítimo del partido, para redondear los escenarios típicos de quienes insisten en representar a las corrientes de izquierda.

Va a ser muy difícil que estos sucesos no repercutan en contra de la credibilidad de los partidos, que simultáneamente ofrecen democracia y manipulan groseramente sus procesos internos de decisión. Hace unos meses vimos algo parecido en el Partido Acción Nacional, donde el nuevo dirigente salió con su nombramiento del propio gabinete presidencial.

Paradójicamente, el Partido Revolucionario Institucional, acusado siempre de antidemocrático, eligió tersamente a su presidenta, hace un ano.

El riesgo de que el PRD se escinda gravemente, como producto de esta elección desaseada, es innegable.

Si no es así, el otro peligro es que el PRD pierda más su perfil de opción política con un buen proyecto nacional y quede reducido a un simple instrumento al servicio de quienes ambicionan el poder para sí mismos, a cualquier precio.

Los dos horizontes son lamentables. (El Universal)

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