"Cuatro meses después de las controvertidas elecciones de su dirigencia, el Partido de la Revolución Democrática recibió de su comisión nacional de garantías el fallo salomónico de la anulación, por haberse rebasado el número de ""irregularidades graves"" en más de 20% de las casillas instaladas. Es lo que la ley senala que hay que hacer en esos casos.
Conceder el triunfo a cualquiera de los dos principales candidatos a la presidencia hubiera sido, además, inaceptable para el otro y habría puesto el escenario para un desagarramiento mayor en un partido que tiene como premisa no aceptar resultados electorales cuando son adversos.
Alejandro Encinas dijo que la decisión ""es un triunfo de los tramposos y de los sinvergüenzas"", y su rival Jesús Ortega manifestó que con la anulación ""el PRD se está dando un balazo en el pie"".
Es la segunda vez, en los 19 anos del partido, que se anula una elección de dirigentes. En la primera ocasión, en 1999, también compitió Ortega, contra Amalia García, hoy gobernadora de Zacatecas, quien finalmente obtuvo el triunfo ante Félix Salgado Macedonio, pues Ortega declinó volver a contender.
La cancelación de las últimas elecciones había sido pedida por Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano, fundador del PRD, desde el 19 de marzo pasado, por considerar que el ""lodazal"" había ""exhibido lo extremo de su degradación"".
Al parecer, la comisión nacional de garantías promoverá un proceso interno para sancionar, inclusive con la expulsión, a los militantes con responsabilidad en el fraude electoral.
Este episodio se suma a acciones que ya han erosionado su imagen como la toma de las tribunas del Congreso y se presenta a un ano de las elecciones parlamentarias de julio del 2009, para las cuales las encuestas colocan al PRD a la zaga del PRI y del PAN.
Si la fractura continúa, difícilmente habrá un proceso de selección interna para el próximo ano y de candidato a la Presidencia para 2012, que otorgue al partido mayores oportunidades de asumir el poder detentado ya por sus adversarios.
Prevenir los problemas de siempre La composición geográfica de México lo hace vulnerable a terremotos, huracanes, incendios forestales, inundaciones, incluso tornados en el norte del país. Reubicar a las comunidades más expuestas sería tanto la medida más económica como la más lógica.
Es lo que propondrá el presidente Felipe Calderón: la reubicación de pueblos o pequenas ciudades completas de las zonas costeras bajas, sobre todo asentamientos irregulares. Lo ocurrido en semanas recientes en Veracruz y Tamaulipas por la copiosidad de las lluvias sucede cada ano; es tiempo de tomar medidas que funcionen a largo plazo.
Sería una acción paralela que no sustituya el combate a una inexistente cultura de prevención de desastres a nivel social y gubernamental.
Tabasco es un ejemplo de una fórmula ya conocida: ocurre una tragedia porque los recursos federales destinados a prevenirla desaparecen de las arcas del estado sin que haya poder humano que obligue a la administración local a rendir cuentas.
Es un problema de dinero, pero también de falta de reglas claras para que evitar desastres sea obligación de los gobernantes, aunque les genere menos votos que repartir despensas. (El Universal)
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