Prensa: sombra sobre las luces

"Una de las grandes amenazas para la democracia en América Latina, la censura, se asoma por una nueva ventana: las agresiones contra los periodistas. El ano pasado la ONU contabilizó 150 asesinatos de comunicadores, 17 de los cuales se dieron en nuestro continente, siete de ellos en México.

La abominable tendencia fue el eje de la conmemoración del Día Internacional de la Libertad de Prensa, que tuvo lugar ayer en Nueva York, durante el foro Las Naciones Unidas y la libertad de Prensa zQué más se puede hacer?, donde Kiyo Akasaka, subsecretario de Comunicaciones de la ONU, senaló que ""los periodistas se han convertido de manera alarmante en blancos de unos, cuanto más luz arrojan sobre la oscuridad de los otros"".

Destacó que al revisarse los casos, la mayoría no murió cubriendo conflictos armados, sino historias de corrupción, pobreza y abuso de poder. En Latinoamérica el narcotráfico se alza como el principal verdugo y el común denominador es la impunidad de los perpetradores, rara vez detenidos o sentenciados.

En ese sentido, el licenciado Juan Francisco Ealy Ortiz, presidente y director general de El Universal, senaló que muchos de esos crímenes ni siquiera fueron investigados seriamente, pese a que son verdaderos atentados a la democracia y las libertades de nuestros pueblos, dentro de una total falta de respeto a la ley.

Acallar periodistas es tomar control de los instrumentos de interacción de la sociedad, es coartar uno de los privilegiados espacios para el diálogo público y para la indispensable distribución informativa que fundamenta la toma de decisiones en todos los sectores del país.

Un Estado que no es capaz de contrarrestar la influencia del crimen organizado y por tanto de mantener incólume una de las principales libertades del ser humano, como es la de expresión y prensa, corre el riesgo de resquebrajarse y dejar a la sociedad como rehén de quienes a fuego y plomo imponen sus condiciones y protegen sus ilícitos intereses. Ese no puede ser el destino de México, como se dijo también en la sexta entrega de la edición ciudadana del Premio Nacional de Periodismo.

Semana a semana recibimos noticias no sólo de colegas asesinados, sino de muchos que son cotidianamente intimidados, golpeados y perseguidos por realizar su trabajo. Abundan los que viven en la zozobra por haber afectado algún interés, por haber hecho su labor con profesionalismo y escarbar en las cloacas del poder, que urge sean limpiadas.

Es intolerable que, junto con los periodistas, sus familias acaben también pisoteadas, con miedo e impotencia al tener que renunciar a una vida normal por convertirse en objetivos del crimen organizado.

Latinoamérica no puede darse el lujo de ver revertidos anos de lucha contra las dictaduras y los autoritarismos de décadas anteriores, para que ahora sus democracias naufraguen frente a la tiranía de la delincuencia.

México, a su vez, tiene que ser enérgico y defender a los periodistas. No debe delegar toda la complejidad del problema en una fiscalía de débiles alcances. Es urgente mandar el mensaje de que el país está comprometido con la defensa de las libertades. (El Universal).

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