Preocupa a psiquiatras escasez de medicinas

La falta de medicamentos aleja a los pacientes de una vida de bienestar y del despliegue óptimo de sus capacidades. Cortesía
La falta de medicamentos aleja a los pacientes de una vida de bienestar y del despliegue óptimo de sus capacidades. Cortesía

La Asociación Mexicana Psiquiátrica AC expresó su preocupación e hizo un llamado para que se resuelva la recurrente escasez de medicamentos de prescripción especializada en todo el país, pues la situación pone en riesgo la salud de cientos de pacientes.

Los psiquiatras mencionaron que niñas, niños, adolescentes, adultos y adultos mayores de México han encontrado que algunos medicamentos de prescripción especializada como el carbonato de litio, metilfenidato, además del clonazepam, alprazolam, entre otros, están completamente agotados en las principales farmacias de distribución pública y privada.

La solicitud de la Asociación Mexicana Psiquiátrica se dirigió a funcionarios ejecutivos de todos los sectores públicos y privados en el país, “quienes son los responsables de la regulación, distribución y exceso de estos medicamentos para que se resuelvan a la brevedad estos asuntos administrativos que están generando un importante estado de vulnerabilidad en la gran cantidad de personas”.

Los especialistas reiteraron que se trata de regresar el derecho a la recuperación, a una vida con acceso a la salud mental y el buen funcionamiento de las personas en su entorno individual, social, familiar y laboral; sobre todo después de una pandemia como lo fue el covid-19.

La asociación representa al gremio de la psiquiatría más grande del país, y es por ello que al llamado se unió el Capítulo Mexicano de la Sociedad Internacional de Trastornos Bipolares, ante la interrupción de tratamientos médicos que arrastra esta escasez de insumos.

Estos medicamentos especiales son esenciales para lograr la revisión adecuada de los síntomas episódicos e interepisódicos de numerosos trastornos, los cuales están aquejando a cientos de personas en la actualidad.

“Una interrupción de cualquiera de las fases del tratamiento farmacológico agudo eleva el riesgo de recaídas, efectos de discontinuación significativa e incluso la presencia de complicaciones graves, episodios maniáticos, episodios psicóticos y riesgo de suicidio, lo que impacta negativamente en el funcionamiento de las personas y sus familias”.