Preocupa aumento de consumo de refrescos

El consumo de refrescos ha ocasionado elevación en el número de personas con diabetes y obesidad. Ramón García / CP
El consumo de refrescos ha ocasionado elevación en el número de personas con diabetes y obesidad. Ramón García / CP

El incremento en el consumo de refrescos en las comunidades y las zonas urbanas, ha ocasionado elevación en el número de personas con diabetes y obesidad, entre otras enfermedades, afirmaron investigadores y pobladores tsotsiles.

Héctor Javier Sánchez Pérez, investigador titular en el departamento de salud, del Colegio de la Frontera Sur (Ecosur), dijo que se calcula que Chiapas es uno de los líderes en el consumo de Coca Cola, con un promedio de más de 821 litros al año por persona. “Es una barbaridad que rebasa por mucho, porque, por ejemplo, en otros países, el promedio es de 25 litros”.

Investigación

Jaime Tomás Pech Pliego, investigador en el Centro de Investigaciones Multidisciplinarias sobre Chiapas y la Frontera Sur (Cimsur), de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), afirmó que “de 2008 para acá, comenzó a despuntar la diabetes entre las primeras diez causas de mortalidad hasta ubicarse como la primera”, a tiempo de señalar que “la historia del consumo de refrescos se remonta a los años de 1940, con la concesión de refrescos y cerveza”, otorgada a una familia de caciques de Chamula.

Un habitante tsotsil de San Andrés Larráinzar, que pidió el anonimato, señaló que “el consumo es bastante fuerte y últimamente se usa para las ceremonias de cambio de autoridades; en otros lados como Chamula, usan el pox (aguardiente de caña), pero en nuestro municipio, no se permite el consumo del alcohol y por eso aumentó la ingesta de refrescos”.

Consumo diario

Agregó que “hay familias que se acostumbraron a tomar refrescos todos los días. Otras toman limonada y bebidas de lo que cosechan en la tierra”.

Comentó que a pesar de que saben que daña la salud, la mayoría de personas sigue consumiendo refrescos por su sabor. La gente no es consciente de los daños generados por las bebidas gaseosas.

Reiteran que es grave el problema y aunque aumente de precio, la gente seguirá comprando. “En las comunidades nos quejamos de que vivimos mal, pero una botella de tres litros cuesta 55 pesos y a veces se compra a diario”.

El consumo indiscriminado no sólo ocurre en las localidades indígenas porque, por ejemplo, entre el sector de la construcción en San Cristóbal, es casi generalizada en la mañana con el desayuno y al medio día, en el refrigerio.

Mecanismo

Sánchez Pérez manifestó que “mucha gente consume por el gusto que le da el refresco, ya que tiene sustancias que lo hacen agradable y adictivo y uno puede sentir que necesita consumir más, pero por otro lado, sino tienen agua de buena calidad a su disposición, mucha gente no confía y prefiere las bebidas embotelladas, porque, además, son más accesibles, están en todos lados. Ojalá se tuviera el mecanismo de distribución de medicamentos que ellos tienen, porque entran los refrescos a cualquier comunidad por muy remota que esté”.

Aseveró que “muy pocos se escapan de los efectos del consumo exagerado de las bebidas gaseosas, que generan problemas digestivos, acidez estomacal, alteración de la flora intestinal, aumento de peso y obesidad. Las calorías que consumimos con los refrescos no generan la sensación de saciedad como los alimentos sólidos, lo que facilita un consumo calórico mucho mayor. Es decir, tenemos sed y más sed, lo que hace consumir más este tipo de sustancias. También genera problemas cardiovasculares”.

Diabetes

Abundó: “El propio sector salud de México reconoce que hay una epidemia de diabetes. Según diversos estudios, incluso del Instituto Nacional de Salud Pública, en 2006 teníamos una proporción de personas con diabetes de 14 por ciento de población adulta, pero en las últimas mediciones de 2023, se calcula que ha aumentado a 18.4 por ciento, incremento significativo en pocos años. Y peor aún, que una tercera parte de estas personas no saben que tienen la enfermedad que sigue avanzando”.

Pech Pliego, a su vez, señaló que “la diabetes es la principal causa de muerte en Chiapas y sobre todo, los efectos de la enfermedad que complican, aunque la estadística no lo reconoce, porque todavía incrementa mucho más la mortalidad por diabetes, no como causa directa sino como consecuencia de la enfermedad: cardiovasculares y la insuficiencia renal, principalmente”.

Luego de precisar que el consumo de refrescos “no es la causa de la diabetes, sino uno de los desencadenantes, pues siempre existe un dato genético para que uno la padezca”, sostuvo que “todo mundo está estudiando las bebidas gaseosas como generadoras de la enfermedad, pero hay casos de personas que se enfermaron porque se les quemó el páncreas totalmente y se convirtieron en insulina dependientes por consumo excesivo de cerveza, no de refrescos. La cerveza tiene diez veces más calorías que el refresco, pero es evidente que su consumo es mucho menor”.

Factor

Señaló que “el promedio de consumo de refrescos por habitante, en la mayor parte de países era de cien tasas al año; en Estados Unidos, de 400; en México de 800 y en San Cristóbal casi el doble, porque es uno de los lugares en los que más se consume. Se vende barato y a grandes volúmenes”, aparte de que “ahora la gente tiene más dinero en las comunidades para adquirirlo”.

Pedro Jiménez, de la comunidad de Romerillo, municipio de Chamula, afirmó que muchas familias no toman refresco todos los días, sino sólo en ocasiones, como encuentros con amigos, en una comida o en actos ceremoniales. “Depende del momento. Mucho, en una comida se toma un litro o una botella. La Coca Cola más que nada se toma por su sabor y porque el gas que hace eructar, le da cierta simbología. Lo que hemos visto, es que la diabetes y otras enfermedades ha ido en aumento, pero no precisamente es por tomar refrescos, sino por la alimentación en general”.