"Carlos Burguete * CP. El despilfarro de agua dulce en el sector agrícola y en zonas conurbanas del estado de Chiapas, está generando seria preocupación debido a las repercusiones que esto tendría, no sólo en materia de conservación de los recursos naturales, sino para la seguridad de las miles de comunidades que actualmente carecen de este vital líquido.
A pesar de que Chiapas cuenta con más del 30 por ciento de agua dulce que existe en el país, es también uno de los estados en donde se presentan los índices más altos de contaminación de sus recursos hídricos como ríos, arroyos, lagos, manglares; lo que implica serios riesgos para la salud humana.
Esta situación ha sido aprovechada por companías dedicadas a la comercialización del líquido en botellas de plástico, un negocio que genera grandes ganancias pero a la vez, implica una sobreexplotación de los mantos acuíferos que abastecen los manantiales en donde estas empresas extraen el vital líquido.
La demanda del agua en gran parte del estado podría generar disputas entre comunidades por obtener las fuentes de abastecimiento de este líquido, pues muchas de las actividades que se practican en estos lugares implica el uso fundamental del agua como es el caso de la agricultura.
Especialistas como Miguel Ángel Vázquez investigador del colegio de la Frontera Sur, han senalado que siendo Chiapas uno de los estados con mayor diversidad floral en todo el territorio de México, sea también una de las regiones con mayor índice de deforestación, lo cual provoca además de graves trastornos en los ecosistemas, así como la disminución de la disponibilidad de recursos hídricos, a través de la obstrucción de ríos y reservas, de la pérdida física y química de suelos.
""La deforestación que tenemos en el estado no tan solo permite la pérdida de suelo que conlleva a la no captación de lluvia y la promoción de desastres naturales, sino que se pierden muchos recursos genéticos, biológicos, forestales, que son determinantes para la sustentabilidad de los ecosistemas y de los seres vivos que habitan estos lugares, incluyendo al hombre"".
Cada ano, unas 70 mil hectáreas de bosques, selvas y manglares son depredados con y sin autorización, reconoce la Comisión Nacional Forestal (Conafor). En ese mismo lapso, apenas se reforestan unas 10 mil hectáreas. En gran parte a eso se debe que las fuentes de aprovisionamiento para miles de comunidades chiapanecas, sobre todo las menores de 500 habitantes, tengan severos problemas de abastecimiento de agua para el consumo humano.
Un metro cúbico de agua embotellada en presentaciones de un litro, tiene un costo aproximado de unos siete mil pesos. Si nos llega esa cantidad a través del sistema municipal, apenas vale unos cuantos pesos. Aun así -muchos- se niegan a pagarlo, no así cuando adquieren una botella, que al terminar de consumir el líquido, se genera basura. Difícil de degradar. Las fuentes de aprovisionamiento se están secando y provoca que el agua, se convierta en un elemento estratégico. Y aun y cuando tengamos agua, miles pueden padecer sed y enfermedades que basta un poco del vital líquido y un poco de jabón para desaparecerlas como el caso de la oncocercosis. Conforme acabemos con los recursos naturales, se tendrá que ir más lejos por un poco de agua, y algún día vendrán algunos a llevarse la poca que nos quede por la acción depredadora, senala el colombiano Jairo Restrepo, uno de los defensores de la ecología de nuestro hemisferio.
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