El Consejo de Pastoral de la diócesis de San Cristóbal de Las Casas expresó su “profunda preocupación por la situación que prevalece y se agrava en la zona limítrofe entre los municipios de Chalchihuitán y Chenalhó”, donde se reportan más de cinco mil desplazados.
“La agudización del conflicto tiene ya más de dos semanas y no vemos una acción eficaz por parte de las autoridades para solucionar esta situación de emergencia humanitaria, para atender las necesidades inmediatas y la solución de las causas”, agregó en un comunicado.
“Nos sorprende la impunidad con que actúan los grupos armados, al grado de que ni la Policía ni el Ejército han podido hacerse presentes para impedir la violencia, ni para desarmar a quienes imponen su control del territorio y de la población a través del miedo”, aseveró.
Desde el 14 de este mes, pobladores de Chenalhó abrieron una zanja en la carretera, a la altura de la comunidad de Las Limas, para impedir el paso de los habitantes de Chalchihuitán, que tienen que usar vías alternas en malas condiciones para salir del municipio.
Desde hace varias semanas se escuchan disparos de armas de fuego en el área, lo que ha obligado a los pobladores cuyas comunidades colindan con el área en disputa, a abandonar sus casas. Según organismos civiles, más de cinco mil indígenas están desplazados en ese municipio, y más de 300 en Chenalhó.
Encabezado por el obispo Felipe Arizmendi, el Consejo de Pastoral manifestó que los valores fundamentales la vida humana, así como el respeto a los derechos humanos de los desplazados “están siendo violados masivamente”.












