La migración de la niñez y adolescencia ha incrementado de acuerdo con los datos de la Secretaría de Gobernación (Segob) en los últimos años. Integrantes del área de Acompañamiento Psicosocial del Instituto para las Mujeres en la Migración (Imumi) han detectado diversas afectaciones a la salud mental de migrantes infantes, las cuales subrayan son “poco visibles” y atendidas
El instituto detalla que en 2018 se registraron 29 mil 258 eventos de detención, 37 por ciento fueron niñas y 63 por ciento niños. En 2019, la cifra fue de 53 mil 507, 42 por ciento niñas y 58 por ciento niños; en 2020, incluso al ser un año atípico por la pandemia de covid-19, fueron 11 mil 262 eventos, 36 por ciento niñas y 64 por ciento niños.
Para 2021 sumaron 75 mil 592 casos, 43 por ciento niñas y 57 por ciento niños. Mientras que de enero a junio de 2022 la cifra es de 26 mil 737 eventos, 42 por ciento niñas y 58 por ciento niños.
Los especialistas de Acompañamiento Psicosocial comentan que la situación se está tornando más compleja, debido a la tendencia de criminalización, señalamientos y discriminación, lo que genera, además del impacto físico, severas afectaciones psicosociales.
“Los daños a la salud emocional de las personas y sus familias son incalculables, y nos faltará vida para entender lo que estas acciones generan en la niñez y la adolescencia”, acotaron.
Dado los trabajos de acompañamiento en la frontera sur de México, el Imumi explica que se han elevado los trastornos de ansiedad social en niñas, niños y adolescentes (NNA), lo que “imposibilita convivir con sus pares, su madre o cualquier otra persona, ya que su ‘batería social’ se apaga rápidamente”.
Vergüenza, culpa, tristeza y conductas de aislamiento destacan, pues son efectos del trauma que compromete su capacidad de relacionarse con las personas.
“Estas afectaciones a la salud mental de NNA migrantes es poco visible, ya que en las detenciones que hace el Instituto Nacional de Migración (INM) no existen los espacios adecuados”, manifestaron.
Por último, subrayan que “reconocer la riqueza personal y cultural de la migración a través del apoyo social puede ser una puerta de acceso para mejorar los procesos de integración de la niñez y adolescencia migrantes”.











