Para más de la tercera parte de los mexicanos, la principal preocupación es la seguridad, según una encuesta del Banco de México. Los hechos delictivos son ya rutinarios. Asesinatos a mansalva, duelos entre bandas criminales, asaltos, robos de automóviles, secuestros, homicidios, violaciones, tráfico intensivo de armas y drogas se extienden por toda la República y no son reprimidos.
La dimensión del problema se manifestó ayer patéticamente durante la comparecencia del secretario de Seguridad Pública federal, Eduardo Medina Mora. La diputada del PRD, Eliana García Laguna, recordó que según la Comisión Nacional de Derechos Humanos, los asesinatos de los narcotraficantes el ano pasado sumaron 2,500, y que en lo que va del ano iban 297, más otros dos ocurridos ayer mismo, en tanto ellos discutían en la Cámara de Diputados el problema de la inseguridad.
Durante la misma comparecencia, algunos de los críticos más severos de la incompetencia de las autoridades federales de seguridad fueron diputados del PAN, el partido en el Gobierno. La diputada Blanca Judith Díaz Delgado afirmó que la seguridad no sólo es un derecho ciudadano, sino una responsabilidad del gobierno federal, por lo que la sociedad demanda resultados eficaces. La encuesta del Banco de México revela que el sector privado está inquieto por la inseguridad pública, que puede obstruir la actividad económica nacional, y que se anade a la incertidumbre política por las elecciones.
El diputado federal veracruzano Jorge Uscanga Escobar reveló que la Confederación Patronal de la República Mexicana, Coparmex, afirma que la delincuencia organizada cuesta al país 90 mil millones de pesos, o sea 15% del Producto Interno Bruto.
Los datos proporcionados por el secretario Medina Mora durante su comparecencia para enaltecer el trabajo de la Secretaría de Seguridad resultaron contraproducentes.
Sí, como él afirmó, han sido detenidos más de 100 mil narcotraficantes, colaboradores, distribuidores, lugartenientes, financieros, dirigentes y funcionarios públicos involucrados y la intensidad de las acciones criminales aumenta en lugar de disminuir, el problema es más grande de lo que se pretende; es decir, está más allá de lo que se hace para contenerlo.
La situación empeora ano con ano. Si antes el narcotráfico estaba concentrado en algunos estados y ciudades, cada vez es mayor el número de entidades donde ocurren los ametrallamientos y los tiros en la cabeza típicos de las matanzas entre narcotraficantes. De sur a norte y de costa a costa, sólo algunos puntos de la geografía nacional están hasta ahora a salvo de la imposición de las bandas criminales.
La burocracia de seguridad contabiliza sus logros y explica sus insuficiencias y limitaciones. Pero la sociedad tiene derecho a exigir más. Quiere paz y seguridad, demanda tranquilidad y reclama su derecho a vivir sin sobresaltos y con la certeza de que el día va a terminar bien.
La reiterada catarata de anuncios publicitarios sobre las maravillas que hemos vivido estos cinco anos no es suficiente para ahogar el sonido de los disparos en ráfaga, de las explosiones de granadas y de los muertos en las calles y en sus autos. Ya no queremos que México siga así.
Hace tiempo se manipularon las estadísticas para responder a una manifestación de protesta silenciosa contra la inseguridad. Ahora se nos dan impresionantes datos de los logros policiacos, que nada valen junto a la realidad cotidiana que nos acongoja.
Faltan nueve meses para que este gobierno concluya. zCuánto vamos a esperar para que todo el aparato de seguridad funcione eficazmente, sin ineptitudes, sin sobra de explicaciones y ausencia de resultados? (El Universal).











