Organizaciones de la sociedad civil que realizan documentación permanente de la situación de derechos humanos, se dicen preocupadas por la incapacidad de las estaciones migratorias del Instituto Nacional de Migración (INM) de San Cristóbal, Comitán y Tuxtla Gutiérrez.
“Hacinamiento por los espacios de la estación migratoria, por la cantidad de personas que hemos encontrado el espacio es demasiado pequeño, se ve claramente el incumplimiento de las autoridades del INM”, enfatizaron.
Además, reiteraron el problema sobre la falta de información sobre los procedimientos de las situaciones migratorias de cada persona, así como la ausencia de información sobre sus derechos.
En el espacio de detención migratoria no existe garantía de condiciones higiénicas, agregaron las organizaciones con presencia en la frontera sur de Chiapas y ejemplificaron con los baños sin puerta, “no hay privacidad, no hay suficiente agua ni les dan suficiente papel higiénico, ni utensilios de higiene personal; hay cucarachas, pulgas y ratones, las colchonetas están sucias y con olores de suciedad”.
Eso no es todo, pues las personas detenidas permanecen dentro de la estación migratoria sin acceso al aire libre durante toda su detención: durante el tiempo que permanecen adentro —sea una semana o tres meses— nunca tienen salidas al aire libre.
“De la misma forma, tampoco hay actividades recreativas para las personas, lo cual está establecido en el reglamento y no se cumple. No hay acceso a la comunicación con familiares de las personas detenidas”.
Estas organizaciones que conforman las redes como el Colectivo de Observación y Monitoreo de Derechos Humanos en el Sureste Mexicano, destacaron que en las detenciones migratorias existe mucha violencia y discriminación y se hace división entre las nacionalidades, menospreciando particularmente a nacionalidades concretas.
Separación de familias
“No hay acceso al derecho a una alimentación sana e higiénica, ni una dieta adecuada a las personas con enfermedades crónicas”, y de las situaciones más graves, la separación de las familias.
En este caso los hombres que viajan con familia permanecen en detención migratoria y las mujeres y sus hijas e hijos, los llevan a un albergue que hace la misma función que el INM en tanto detención de las personas.
No menos importante es la intimidación documentada por parte de las oficialías del INM y del personal de seguridad, haciéndole creer a las personas que no tienen acceso al derecho de solicitar refugio e desinformándolas acerca de la temporalidad del proceso, incluso que estarían 6-7 meses encerrados. Así como la constante amenaza en deportación obligatoria y dejando sin alternativa a las personas detenidas.












