Chiapas y la llamada escuela de Cuernavaca “son las dos grandes contribuciones a la crítica a la modernidad hegemónica del capitalismo extractivista, el patriarcado heteronormativo, el racismo y la supremacía blanca”, afirmó el teólogo Mendoza Álvarez.
El también sacerdote y exprofesor e investigador de la Universidad Pontificia de México, dijo que “en todo este humus fértil de los Altos de Chiapas, las cañadas y la selva Lacandona, son y fueron la tierra fértil de un pensamiento crítico nacido aquí y que podemos llamar la escuela de San Cristóbal”.
Alvarez expresó lo anterior durante la presentación de la Agenda Frayba 2026 titulada Memorias subterráneas, con cuya publicación el Centro de Derechos Humanos Fray Bartolomé de Las Casas cierra ese ciclo.
Añadió que la agenda Frayba “es política, civil y me atrevería a decir que espiritual y tiene que ver con un modo de entender el legado de algunos ancestros” como el obispo Samuel Ruiz García, catequistas, mujeres de las comunidades indígenas “que empezaron a generar otros modos de vida de habitar sus cuerpos, sus territorios, sus autonomías”.
Violencia
Agregó que “frente a las violencias del capitalismo patriarcal, el racismo blanco y la violencia eclesiástica clerical contra las teologías de la liberación, hubo resistencias y eso es lo que hay que rescatar en una agenda ético-política de sociedad civil también con un fondo espiritual”.












