En México, la violencia digital no es un caso aislado ni un problema virtual; es una realidad que destruye vidas fuera de las pantallas. Según datos oficiales, el 95 % de las víctimas de explotación y difusión de contenido íntimo sin consentimiento son mujeres; este dato se dio a conocer en la presentación del documental “Llamarse Olimpia”, en Tuxtla Gutiérrez.
El documental, dirigido por Indira Cato, plasma parte de la lucha iniciada por Olimpia Coral Melo en su activismo contra este tipo de violencia, de la que fue víctima hace varios años, y que la llevó a impulsar desde varias trincheras y respaldada por cientos de mujeres, la llamada “ley Olimpia”.
Olimpia Coral destacó que este documental, además de que ha ganado decenas de premios en México y en otros países y que está nominado al Ariel este año, que se realizará el 3 de octubre, representa un acto de justicia plasmado con el ojo de una mujer.
También es un acto de memoria histórica para que otras generaciones de niñas, adolescentes y jóvenes puedan ver que la lucha colectiva funciona, que cuando se organizan políticamente, las mujeres pueden cambiar no solamente sus vidas, sino el mundo.
Que haya una ley no significa justicia
Dijo que a la vez es también un llamado de atención para que funcionarias y funcionarios de todos los niveles de gobierno sigan trabajando por las mujeres, porque el hecho de que haya una ley no significa que todas las mujeres tengan justicia. Todavía la violencia digital es una realidad debido a la inteligencia artificial que permite manipular imágenes.
Indira Cato, directora del documental, manifestó que es importante que haya estos espacios, que sean ocupados por mujeres. Crear el documental fue complicado, desde conseguir los fondos, filmar, presentarlo.
También el trabajo con mujeres que fueron violentadas con una cámara, pero ahora se les dio una narrativa propia, para ser representadas dignamente, para poder alzar la voz.
Paco Chacón, secretario del Humanismo en Chiapas, dijo que todas las mujeres deben vivir una vida libre de violencia. Difundir imágenes íntimas es un delito que no debe darse en contra de nadie, menos de una mujer. Esta violencia no es solo de quien publica, sino de quien comparte; todos debemos sumarnos contra estas acciones.












