Presentan resultados del Campo Experimental

Presentan resultados del Campo Experimental

El Instituto Nacional de Investigaciones Forestales, Agrícolas y Pecuarias (Inifap) presentó los resultados de dos proyectos del Campo Experimental Centro que se aplican en dos zonas del estado, una con el objetivo de reforestar y otra con el objetivo de asociar especies maderables a cultivos anuales.

En el marco del 35 aniversario del Inifap, Roberto Reynoso Santos, investigador del Programa de Manejo Forestal Sustentable y Servicios Ambientales del Inifap-Chiapas Campo Experimental Centro, destacó que se mantienen dos investigaciones que tienen el fin de la recuperación de la materia orgánica del suelo, mayor productividad del maíz y contribuir a la disminución del cambio climático.

Cultivos

Reynoso Santos explicó que cada vez existe una presión creciente de la población por tener más tierras de cultivo para una mayor producción de alimentos, lo que ha afectado a la presencia de bosques y selvas, que deriva en alteraciones en los nutrientes del suelo y cambios de clima abruptos.

Por ello, se implementan sistemas agrosilvopastoriales, es decir, prácticas ancestrales de producción, para que en una extensión se tenga una producción conjunta, bajo cuatro componentes: agrícola, forestal, frutal y ganadera.

“Dicho sistema dará una mantenimiento para la explotación múltiple y estable”, explicó el investigador.

El primer proyecto se trata de Maíz-Inga-Cavalia, que se ha aplicado en la Frailesca, con el cual se busca la recuperación de la materia orgánica del suelo y la producción de maíz.

“Nos ha ayudado en la recuperación de zonas agrícolas degradadas, además, ha tenido buena aceptación en los productores, ya que se ha incrementado a 12.5 toneladas por necromaza bajo un rendimiento de nueve toneladas por hectárea de maíz-frijol”, detalló Reynoso Santos.

El segundo proyecto se trata de Frijol-Cedro Rojo, la cual es una plantación asociada de maderables con cultivos básicos de maíz y frijol, por lo que la rentabilidad económica de la plantación durante la vida del turno puede llegar a los 600 kilogramos por hectárea con una inversión de tres mil pesos.

“La investigación contribuye a la necesidad de información agronómica y económica para asociar especies forestales maderables a cultivos anuales”, manifestó el investigador.

Por último, Reynoso Santos recordó que ambas investigaciones contribuyen en la necesidad de tecnología que beneficie de forma directa a una mayor infiltración, reciclaje de nutrientes, control natural de la maleza, absorción de la radiación social, así como un rendimiento a la alta, con alternativa de alimentos y sin perder más bosques.