Sólo un 25 por ciento de la carne de res y cerdo que se vende en mercados y locales de Tapachula es sacrificado en el rastro; el resto representa un grave riesgo para la salud de la población porque es sacrificada en lugares clandestinos y su transportación no cumple con medidas de higiene, expuso en entrevista el director general de la Comodataria del Rastro Municipal, Jorge Ortiz Arévalo.
Reconoció que a raíz de la pandemia, el mercado de la carne cayó extraordinariamente y en el 2020 sólo tuvo un repunte en los últimos días de diciembre, ya que el precio sigue siendo el mismo. Sin embargo, el riesgo que existe es que a Tapachula sigue entrando de manera irregular carne de dudosa procedencia, tanto de Mapastepec, rancherías y Guatemala, sin que la autoridad en materia de salud y seguridad de los tres órdenes de gobierno tenga ningún tipo de vigilancia.
Expuso que en el rastro de Tapachula se maquilan en promedio 30 a 40 reses diarias, a excepción de los lunes, aunque en el mercado nunca falta la carne, lo que implica que hay matanzas clandestinas. El consumo promedio para Tapachula es entre 90 y 110 reses, lo que indica que el producto de más de 50 de estas entra al mercado de manera irregular, sin normas de higiene y con alto riesgo de contaminación.
Ortiz Arévalo reconoció que el consumo de carne en Tapachula debería ser regulado y vigilado por las autoridades, ya que además de las trasnacionales -que sí cumplen con la normatividad- y las carnicerías que adquieren el producto en el rastro, otras venden productos que no cuentan con el aval de la autoridad, sin embargo tampoco hay sobre estas vigilancia sanitaria.
Señaló que en septiembre del año pasado, personal de salud del Ayuntamiento y de la Cofepris verificaron el rastro y dieron el aval para el funcionamiento, pero todo quedó hasta allí, ya que la otra parte sería dar seguimiento y vigilancia a la carne que entra de manera irregular y los lugares donde se sacrifican los animales.
Finalmente, el entrevistado pidió a la autoridad federal, del estado y municipal que ponga atención a esta situación, pues la población está en riesgo de enfermar por el consumo del producto que entra a los mercados y carnicerías en carros de carga, camionetas y taxis que no cumplen en su transportación con las medidas de higiene, entre otras la temperatura que debe ser de 4 °C y no los 21 o 36 °C en que esta se realiza; además de que se desconoce si ese ganado estuvo enfermo antes de ser sacrificado.











