"El Tribunal Supremo de España condenó a Baltasar Garzón a 11 años de inhabilitación para el cargo de juez, por ordenar intervenciones telefónicas al instruir un caso de corrupción.
La sentencia fue aprobada por unanimidad por los siete magistrados del tribunal, que dan por válidas las acusaciones por el delito de prevaricación -dictar una resolución o sentencia a sabiendas de que es injusta- por haber ordenado esas escuchas a acusados y abogados de ese caso.
Garzón fue el primero que en 2009 comenzó a investigar una trama de empresarios y políticos del Partido Popular -de reciente ascenso a la Presidencia del Gobierno- que generaron favores, influencias y contratos irregulares a cambio de presuntos sobornos.
Por su parte, Garzón aseguró que la sentencia no está sustentada en pruebas ni razones jurídicas y elimina toda posibilidad para investigar la corrupción y sus delitos asociados, abriendo espacios de impunidad.
Además, dijo, ""contribuye gravemente, en el afán de acabar con un juez en concreto, a laminar la independencia de los jueces en España"".
Garzón, quien alcanzó gran notoriedad internacional por perseguir a los represores de las dictaduras de Chile y Argentina, está imputado en otras dos causas en su país, una por investigar los crímenes de la horrorosa dictadura franquista y otra por pagos que supuestamente recibió por unas conferencias en Nueva York.
La condena de inhabilitar al juez Garzón fue destacada en la prensa internacional.
Medios independientes que trabajan para noticiarios afuera de España coincidieron en que el sentimiento después del desafortunado fallo, es de tristeza.
Algunos estarán brindando con champaña de alegría, dijo por su parte la hija del ex juez, al asegurar que ella y su padre lo harán también todos los días pero por estar ciertos de su inocencia.
El jurado presidido por Joaquín Jiménez García, y el magistrado ponente Miguel Colmenero Menéndez de Luarca, que leyó la sentencia, es integrado también por Andrés Martínez Arrieta, Francisco Monterde, Juan Ramón Berdugo, Luciano Varela y Manuel Marchena.
Más allá de que el juicio y lo demás haya sido jurídicamente procedente o improcedente, Garzón, profeta no en su tierra, es respetado en todo el mundo, muy por encima de quienes ahora lo han condenado.
"











