“Personas con obesidad, diabetes, padecimientos pulmonares, así como recién nacidos, lactantes y adultos mayores tienen mayor riesgo de contraer neumonía por infecciones respiratorias, debido a las bajas defensas en su sistema inmunológico”, advirtió Marcia Velia Gómez Hernández, jefa de enfermeras de la Unidad de Medicina Familiar N°11 del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) en Chiapas.
Explicó que la neumonía es una enfermedad de origen infeccioso, por lo que dichos grupos de población son más vulnerables al contagio cuando saludan de mano a un enfermo o respiran las gotas de flügge o flush (partículas diminutas de saliva que transportan gérmenes infecciosos) que expulsan al hablar, toser o estornudar.
Para prevenir la neumonía, el Seguro Social promueve que la población vulnerable se vacune contra la influenza estacional y neumococo, a fin de evitar infecciones causadas por cepas de diferentes virus y bacterias.
Cuando se confirma un caso de esta enfermedad, el tratamiento inicial que prescriben los especialistas del IMSS es contra los gérmenes más frecuentes. No se trata solo de dar antibióticos, porque entre 40 y 45 por ciento de casos son de origen viral.
En los menores de edad la neumonía tiene manifestación con flujo nasal, tos, incluso intensidad del trabajo respiratorio (jadeante). En el paciente mayor no presenta tos, únicamente malestar general con lentitud de movimientos, sin apetito e insomnio, lo que en ocasiones puede postrarlo en cama, destacó.
Por lo anterior, Gómez Hernández recomendó acudir al médico, ya que pueden ser necesarios soportes más avanzados de atención; por ejemplo, si el menor presenta dificultad para respirar, no quiere comer y tiene cansancio, debe recibir tratamiento inmediato y quizá requiera hospitalización.
Añadió que cuando la situación no es grave, puede resolverse bajo vigilancia médica en un período de tres a siete días, con cuidados y medidas generales en casa.











