Preven sequía inminente

"Carlos Herrera * CP. La tala de los árboles, la destrucción de los humedales, la sobreexplotación de los bancos de arena y la contaminación que produce la basura, han puesto en peligro a los manantiales que hay en San Cristóbal y con ello se ha provocado la disminución del abastecimiento de agua.

Los estudios efectuados por el Sistema de Agua Potable y Alcantarillado Municipal (SAPAM) de San Cristóbal, revelan que esta situación, aunado a la temporada de estiaje, disminuirá un 30 por ciento el bombeo de agua, ""lo que repercutirá en un amplio sector que no recibirá formalmente el líquido"".



Manantiales afectados

Según el subdirector técnico del SAPAM, Carlos Alberto Tovilla Reyes, los manantiales afectados son: La Almolonga con 15 por ciento de su capacidad; La Kisst (40 por ciento), La Hormiga (15 por ciento), Navajuelos (10 por ciento), Real del Monte (30 por ciento), San Juan de los Lagos (70 por ciento) y Peje de Oro (80 por ciento).

Es tan grave la situación que los manantiales Peje de Oro y San Juan de los Lagos, que surten de agua a más de 33 mil usuarios, serán los más impactados por la sequía, y por lo tanto el SAPAM se verá en la necesidad de suspender por lapsos de tiempo el bombeo del vital líquido.

En entrevista, Emilio de la Cruz, encargado de bombear el agua del manantial Navajuelos, el cual abastece a unas 13 colonias del sur de la ciudad, dijo que ""los manantiales siempre han bajado cada ano de 5 a 10 centímetros"", pero lo más grave es que ""los manantiales no se recuperan"".

El agua que reciben los casi 200 mil habitantes de la ciudad proviene de las fuentes naturales de agua; tan sólo el Sistema de Navajuelos, que es administrado por el SAPAM, al igual que el resto de los manantiales que hay en la ciudad, beneficia a unos 5 mil habitantes de la zona sur de San Cristóbal.

Pero el de Navajuelos es tan sólo un ejemplo del peligro en el que se encuentran los manantiales: a unos 100 metros de distancia hay bancos de arena, que a su vez destruyen los cerros; y a menos de un kilómetro están construyendo un fraccionamiento y rellenaron los humedales con escombros.

Jorge Mayorga Ochoa, del área de planeación del SAPAM, indicó que la disminución del agua en los manantiales es por la deforestación, sobreexplotación de bancos de arena, tiraderos de basura y fraccionamientos que se construyen sobre humedales; ""esto impacta por que los humedales tienen una función de ser como los rinones de la tierra, oxigenan el agua subterránea, mantienen los niveles de los mantos freáticos, y si tapamos eso se tapan los biofiltros de carbono"".



Llamado a la autoridad y a la conciencia

""El que SAPAM cuide los humedales y manantiales no ayuda mucho por que su alrededor está siendo atacado: hay asentamientos, tiran basura, escombro, hay bancos de arena; entonces hay que hacer un llamado a la autoridad y a la conciencia de la gente para que esto se detenga"", mencionó.

Expresó que ""es urgente que cuidemos el agua, no tenemos mucha, son pequenos ojos de agua que con el paso del tiempo y si la tendencia no se detiene de destruir nuestro suelo, esto va a desaparecer"".

Mayorga Ochoa propone que los manantiales y humedales sean delimitados, se coloquen letreros y haya sanciones para quienes no respeten, pero además que exista una zona de amortiguamiento para que no se permita que haya cerca un banco de arena, tiradero de basura o fraccionamiento, aunque lo más lamentable es que ninguna autoridad estatal o federal interviene o aplica la ley.

"