En el reciente marco del Día Mundial de la Prevención del Cáncer de Cuello Uterino, el médico ginecólogo y obstetra, José Antonio Solís advirtió que la falta de información y cultura de prevención mantiene a esta enfermedad como una de las principales causas de muerte en mujeres, pese a ser en gran medida prevenible.
El especialista explicó que, lejos de ser una conmemoración “en contra del cáncer”, la fecha busca fomentar acciones preventivas frente a una enfermedad que en la actualidad ocupa el segundo lugar de muerte por cáncer en mujeres a nivel mundial.
“Es un problema grave que impacta mucho, principalmente porque las medidas de prevención existen, pero no se aplican”, enfatizó.
Riesgos
Uno de los principales riesgos del cáncer cervicouterino es que puede desarrollarse sin síntomas evidentes en sus primeras etapas.
Sin embargo, conforme avanza, puede presentar señales de alerta como dolor durante las relaciones sexuales, sangrados fuera del periodo menstrual o flujo anormal.
Advirtió que muchas mujeres suelen normalizar estos síntomas, lo que retrasa el diagnóstico y reduce las probabilidades de tratamiento oportuno.
Subrayó que toda mujer con vida sexual activa debe realizarse un Papanicolaou anual, además de acudir al ginecólogo de forma periódica.
Pubertad
Incluso, recomendó que la educación en salud sexual inicie desde la pubertad, entre los nueve y 12 años.
Explicó que el cáncer cervicouterino está de manera estrecha relacionado con el Virus del Papiloma Humano (VPH), una infección de transmisión sexual.
Por ello, destacó la importancia de la vacunación, incluida en la Cartilla Nacional de Vacunación en México.
“La vacuna debe aplicarse antes del inicio de la vida sexual, pero incluso después sigue siendo útil”, precisó.
Además, señaló que en Chiapas, sobre todo en comunidades indígenas o zonas marginadas, persisten mitos que dificultan la prevención, como la creencia de que la vacuna no es necesaria si no se ha iniciado la vida sexual.
A esto se suma la falta de educación sexual y el acceso limitado a servicios de salud, factores que incrementan la incidencia de la enfermedad.
“La falta de conocimiento hace que muchas mujeres se enfrenten a su vida sexual sin protección ni información, lo que eleva el riesgo no solo de cáncer, sino de otras enfermedades”, afirmó.
Etapas
El tratamiento del cáncer cervicouterino varía según la etapa en la que se detecte.
En fases tempranas, puede resolverse con procedimientos menores o vigilancia médica, mientras que en etapas avanzadas se requieren tratamientos complejos como quimioterapia o radioterapia.
En casos terminales, dijo, los tratamientos son paliativos, enfocados en mejorar la calidad de vida del paciente.
Al finalizar, hizo un llamado directo a las mujeres a priorizar su salud y dejar de lado prejuicios o desinformación, destacando que la prevención no solo reduce riesgos, sino también costos y complicaciones.
“No hay que esperar a tener cierta edad. Si ya se inició la vida sexual, se debe ser responsable y acudir a revisiones. La prevención puede salvar vidas”, puntualizó.












