Sergio Granda * CP. Aunque la salmonelosis la puede padecer cualquier persona, generalmente ocurre a los bebés y menores de edad a través de una infección bacteriana que generalmente afecta el tracto intestinal y ocasionalmente el torrente sanguíneo, convirtiéndose a su vez en una de las causas más comunes de gastroenteritis.
Pediatras en esta ciudad capital, al servicio del Issste y el Sector Salud estatal, consideran que la salmonela se contagia a través del consumo de alimentos o agua contaminados y por el contacto con personas o animales infectados.
A su vez otros médicos responsables de dispensarios médicos, tanto en el centro tuxtleco como en colonias de la periferia, donde la consulta no va más allá de los 30 pesos más la compra de medicamentos, presumen que los principales síntomas van desde la diarrea grave o leve, fiebre y en algunos casos, vómitos.
Mientras tanto hay casos con las infecciones del torrente sanguíneo que pueden ser muy graves, especialmente en el caso de niños muy pequeños o personas de edad avanzada.
La salmonela puede encontrarse fácilmente en nuestra cadena alimenticia y el medio ambiente. Los organismos suelen contaminar huevos, carnes crudas y productos lácteos de queso no pasteurizados.
Otras fuentes de contagios de la salmonela pueden incluir la cercanía de mascotas infectadas, como tortugas, pollos, perros y gatos.
Se argumenta que los bebés y las personas que hayan recibido tratamiento con antibióticos orales tienden a portar el germen durante más tiempo que otros individuos.
Como recomendación se precisa que debido a que la salmonela se encuentra en las heces fecales, sólo es necesario aislar a las personas con diarrea activa que no puedan controlar sus hábitos intestinales (por ejemplo, bebés, niños pequeños y ciertas personas discapacitadas).
La mayoría de las personas infectadas podrán regresar al trabajo o a la escuela cuando puedan controlar dichos hábitos, siempre y cuando se laven muy bien las manos después de evacuar.
Finalmente, las personas que manipulen alimentos, los niños que asistan a guarderías y los trabajadores de la salud, deben obtener aprobación del departamento de salud local o estatal antes de regresar a sus actividades de rutina.











