Son los príncipes y las reinas del hogar, pero esta vez fueron los Reyes. Y sin ser magos, con su amor mostraron magia, pues produjeron felicidad en cientos de corazones tiernos, ávidos de afecto. Alumnos y maestras de una conocida universidad llevaron juguetes, en días pasados, a niños pobres de colonias marginadas y de casas hogar en la capital Tuxtla Gutiérrez.
Donación
La actividad se hace cada año como parte del programa “Kilómetro de la generosidad”. Este es el valor promovido durante el mes de diciembre, pero esta vez no hubo puntos de por medio, explicó la profesora Blanca Rebeca Aguilar.
“Se invitó a los alumnos a participar, sin recibir nada a cambio. Pruébenlo y verán que en vez del punto en su materia, tendrán gran satisfacción y eso vale más”, les dijo la docente. Y así fue.
La respuesta fue maravillosa. En el patio de la universidad los alumnos comenzaron a tejer los juguetes, nuevos o en buenas condiciones, no bélicos, no de pilas.
“No se vale a lo largo, sino atravesado”, les dijo la organizadora. Y la fila de juguetes sobrepasó los mil metros. Había hasta bicicletas.
Con las bolsas llenas, alumnos y profesores partieron a colonias marginadas como Otilio Montaño, Obregón, Loma Larga, entre otras.
Luego acudieron a las casas hogar de Coita, Jess, Odres Nuevos, Ejército de Salvación y Del corazón a la mesa. Allí incluso los jóvenes llevaron piñatas para los niños huérfanos.
Los padres y niños estaban gratamente sorprendidos. Los altruistas no eran políticos. No pedían nada a cambio. Solo daban desinteresadamente.
Al final de la jornada, los Reyes Magos, alumnos y profesoras de la Academia de Español, de secundaria y preparatoria, retornaron a casa.
No hubo un punto para ellos, pero la felicidad prodigada a los niños les fue devuelta triplicada.












