En el marco del Día Mundial del Suelo, a celebrarse por decreto de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) el 5 de diciembre, es preciso recordar que según información de la Comisión Nacional Forestal (Conafor) los suelos son la base de la vida al albergar 25 por ciento de la diversidad biológica.
Los suelos no solo son la base para todos los ecosistemas terrestres, también son el sustento de la producción de bienes agrícolas y forestales, así como la estructura que soporta la biósfera terrestre y las construcciones humanas.
Al margen de lo mencionado, los suelos también son proveedores de servicios ambientales vitales para la supervivencia de la espacie humana: en él habitan microorganismos, invertebrados y animales como serpientes, roedores y otros.
Entre los servicios ambientales que aporta destacan el reciclaje de nutrientes que promueve el desarrollo de la vegetación, que incluye la forestal, de la que se obtiene los alimentos, fibras, combustibles y otros.
Purifican el agua y reducen los contaminantes, son fuente de productos farmacéuticos, son auxiliares en el control de inundaciones, son almacén de carbono, hábitat de gran variedad de organismos y agente regulador del clima. Una gran proporción de estos servicios son provistos por la comunidad biológica contenida en el suelo.
Para conmemorar estos servicios, la FAO diseñó el lema “Suelos y legumbres: simbiosis para la vida”, cuyo objetivo es destacar el papel de las legumbres para impulsar la agricultura sostenible.
En este sentido, según información de la FAO, en promedio, los cereales que se cultivan de forma posterior a las legumbres producen 1.5 toneladas más por hectárea que los no precedidos por legumbres, lo que equivale al uso de 100 kilogramos de fertilizante nitrogenado.
Cabe mencionar que las legumbres -como las lentejas, frijoles secos y garbanzos- son plantas que fijan nitrógeno que beneficia a la salud del suelo, lo que conduce a mejores condiciones de crecimiento para ellas y para otras plantas.











