"Jesús Belmont Vázquez/Corresponsal, México. D.F. * CP. En el municipio de Tapachula, Chiapas existen cinco negocios de venta de bebidas alcohólicas y de servicios sexuales por cada escuela, ya que según los registros oficiales en 2004 existían 1,552 expendios de bebidas embriagantes, mientras que solamente había 348 escuelas de ensenanza primaria y secundaria.
Derivada de la creciente inmigración centroamericana, la prostitución se volvió un próspero negocio para policías uniformados y de la Agencia Estatal de Investigación quienes regentean tanto a propietarios de prostíbulos como a las mismas trabajadoras sexuales.
El fenómeno migratorio se ha desarrollado, de alguna forma, gracias a las redes de extorsión y abuso de que son objeto las inmigrantes dedicadas a la prostitución en esta parte de la frontera sur.
Un estudio elaborado por la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales revela que las trabajadoras sexuales, meseras y ficheras provienen la gran mayoría de Honduras, El Salvador y Guatemala. Aunque muy pocas, de Colombia, Cuba y Nicaragua.
""En Tapachula existen diversos sitios donde desempenan sus labores las trabajadoras sexuales, meseras y ficheras. Algunas de ellas lo hacen de manera voluntaria y otras en contra de su voluntad"".
En el Soconusco, dichos lugares se ubican en más de media docena de municipios fronterizos con Guatemala, principalmente en Cacahoatán, Huixtla, Frontera Hidalgo, Suchiate, Tapachula y Tuxtla Chico. Así como en las localidades de Ciudad Cuauhtémoc, Ciudad Hidalgo y Puerto Chiapas. El estudio senala que hace poco más de diez anos se establecieron las zonas de tolerancia en Tapachula y otras localidades cercanas, pero las concentraron en zonas presumiblemente lejanas del hábitat de las buenas conciencias y en sitios que entonces eran parte de la periferia de los núcleos urbanos.
Con ello vino el auge de la construcción de los moteles de paso e infinidad de negocios que hicieron del consumo del alcohol y la venta de servicios sexuales, de manera abierta o disfrazada, su razón de ser, teniendo en mujeres centroamericanas,
mayores y menores de edad, indocumentadas casi todas ellas, el grueso del personal que satisface la demanda de la concurrencia. La existencia y auge de los flujos migratorios en el sur de México no son materia que competa en exclusiva a las poblaciones movilizadas y a las autoridades competentes en la materia, senala el estudio elaborado por el investigador Rodolfo Casillas. Involucra también a sectores sociales que establecen vínculos relacionados con la defensoría, comercialización, procuraduría y venta de bienes y servicios y también, en el ejercicio de prácticas ilícitas de obtención de beneficios en dinero o en especie a partir de la vulnerabilidad e indefensión de las inmigrantes.
""Este es otro desarrollo que, sin él, no es posible la explicación del fenómeno migratorio; las redes sociales de apoyo y las de extorsión y abuso, ambas vigentes a plenitud, al menos en esa parte fronteriza"". Las primeras haciendo malabarismos para proveerse de recursos y hacer su labor humanitaria, no siempre en acuerdo con las instancias gubernamentales; las segundas, desarrollando un gran pragmatismo en su operar, con tentáculos que se extienden dentro de las esferas del gobierno para comprar colaboraciones, así como retroalimentar sus vasos comunicantes con organizaciones delictivas dedicadas a la venta de drogas. En la frontera sur hay persistencias en torno a la migración internacional en general y de mujeres y menores en particular.
A la vez, existen senales inequívocas de tensiones sociales que pueden derivar en conflictos de mayor envergadura si no se toman cartas en el asunto de manera impostergable e ineludible.
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