Privilegios contra competitividad

"Organismos financieros nacionales e internacionales coinciden en que la concentración de poder empresarial en sectores claves y las estructuras corporativistas encarnadas en sindicatos frenan el crecimiento económico en México, por lo cual urgen a debatir sobre cómo propiciar la competencia real para generar un desarrollo más equitativo.

La aguda concentración de riqueza en las ramas financiera, de telecomunicaciones y de energía, entre otras, significadas por prácticas monopólicas de las principales empresas, tanto públicas como privadas, que en ellas participan, como los onerosos tributos a los órganos sindicales de educación y energía son descritos por economistas imposibles de confundir con teóricos de izquierda como ""imperfecciones del mercado"" en México.

La apertura económica iniciada en 1985 y la democratización del país que lleva varios lustros no han logrado ajustar esas relaciones, propias de un régimen de partido hegemónico basado en tratos corporativistas.

El Fondo Monetario Internacional, el Banco Mundial, el Banco de México y la Secretaría de Hacienda y Crédito Público asumen por igual que mientras no se propicie la equidad competitiva y se fortalezca a los organismos reguladores no podrá obtenerse el ansiado crecimiento.

En el foro ""Equidad y Competencia para un Alto Crecimiento en México"", el gobernador del banco central, Guillermo Ortiz Martínez, expuso como una misión urgente destrabar los intereses económicos y políticos que frenan la competencia en mercados claves como la educación, el sector financiero y el de telecomunicaciones.

En una de sus últimas intervenciones públicas, su colega de Hacienda, Francisco Gil, aseguró que en todos los sectores, incluido el energético, podría competirse sin ceder soberanía.

Se trata de crear condiciones equitativas porque por primera vez existe evidencia de lo que cuestan a México y los mexicanos los privilegios concentrados en unas pocas empresas familiares y en unos cuantos sindicatos beneficiados.

Las crisis económicas recurrentes nos han perjudicado en las últimas tres décadas, pero mantener estructuras monopólicas que impiden la equidad en la distribución de oportunidades empresariales y laborales pueden afectar negativamente los anos por venir.

No se trata de ser ingenuos, el capitalismo en los países avanzados se inició con concentración de fuerza por parte de grandes corporaciones y sectores protegidos perviven aún hoy, como es el caso de los subsidios agrícolas, que tanto danan a las economías emergentes.

Mal se haría en socavar a corporaciones y entidades sin las cuales no se explica el México de hoy. Se debe aspirar, sin embargo, a transparentar y crear en nuestro país una cultura de mayor vigilancia, tanto por la vía de instituciones fuertes como por la de consumidores informados que desincentiven prácticas injustas e inaceptables como las de que esas empresas vendan más caros sus productos y servicios dentro del país de lo que lo hacen a través de sus filiales en el extranjero.

México ha logrado consolidar su estabilidad económica, pero aún necesita condiciones para que florezca la inversión privada mexicana e internacional, no se necesita menos, sino más y mejor capitalismo, uno con mayor equidad. (El Universal)

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