"Marco González * CP. Se recrudece el sempiterno problema agrario en el noreste de Cintalapa. Los campesinos de Bienes Comunales de Los Chimalapas - de nueva cuenta - se ostentan como juez y parte, avalados por el nuevo gobierno oaxaqueno.
A toda costa, ellos, buscan ejercer potestad sobre cerca de 200 mil hectáreas del territorio chiapaneco. Ahí convergen diversos intereses de ganaderos, madereros y hasta de narcotraficantes, senalan especialistas en la materia consultados.
En esta zona casi nunca hay presencia de las instancias federales, mucho menos de las autoridades, ya no se diga del Gobierno del Estado o del Municipio, claman pobladores del área en litigio desde hace más de 30 anos como don Abundio Samayoa López.
El argumento utilizado por los paisanos de Benito Juárez, autor del apotegma ""El respeto entre las naciones como entre los individuos al derecho ajeno es la paz"", en esta franja, no se cumple.
Desde la expedición de la resolución presidencial de 1967, para dotar de 594 mil hectáreas de tierras a los 300 habitantes de Santa María y mil de San Miguel Chimalapas, el problema agrario se agudizó. Sobre todo porque la mayoría de esa superficie no fue ocupada. Eso generó el ""sano"" interés de los madereros y terratenientes de Oaxaca y Chiapas.
A su favor - los oaxaquenos - argumentan que en 1685 Camilo Pintado, compró 360 leguas cuadradas (una legua cuadrada es igual a 3.5 hectáreas es decir que la superficie total es de 12 mil 474 hectáreas) a la Corona Espanola para dotar de tierra los habitantes de Santa María Chimalapa.
Sin embargo a ellos les confirman y titulan 460 mil hectáreas. Por la orografía abrupta de la zona, jamás, los zoques habitaron en su totalidad esa superficie. Desde ahí empieza los problemas, dice José Antonio Figueroa Luqueno uno de los investigadores de este anejo conflicto.
Desde siempre, la zona noreste del municipio de Cintalapa, limítrofe con el estado de Oaxaca, se le abandonó. Sólo ahora, se les da atención a los más de 20 mil chiapanecos de esa región. Esa falta de presencia de las tres instancias de gobierno, agudizó aún más el problema agrario hasta convertirlo en una controversia de límites estatales.
Para las autoridades gubernamentales de las dos entidades el asunto del noreste de Cintalapa no es un problema de límites entre Chiapas y Oaxaca. Sin embargo los expertos dicen que ahí están en juego grandes intereses económicos, sobre todo por parte de los oaxaquenos por la riqueza forestal, sin tomar en cuenta que ahí nace 40 por ciento de los escurrimientos pluviales de esta región de México, principalmente de Veracruz y Tabasco.
Ahí nace también parte de la cuenca del bajo Grijalva y demás tributarios de los subsistemas hidrológicos de la Venta y Mezcalapa, que son vitales para el sureste mexicano. Sin embargo a pesar de esta importancia, la controversia agraria quedó en el olvido.
Se ha intentado casi todo, para resolver el problema, pero no ha sido suficiente. Sin embargo, conforme pasa el tiempo, se vuelve más crítico. Ante la tibieza - anterior - de las autoridades chiapanecas, nació la Coalición para la Defensa del Noreste de Cintalapa, intentando encontrar una solución definitiva y salomónica para todos.
Desde la época de los ex gobernadores Patrocinio González Garrido y Javier López Moreno, la Coalición para la Defensa del Noreste de Cintalapa, ha intentando encontrar una solución definitiva y salomónica para todos, sin lograr más que pequenísimos avances.
Se ha buscado crear una reserva ecológica campesina. Sin embargo sólo Chiapas siguió - casi al pie de la letra - esos acuerdos, no así los vecinos, quienes empezaron a calificar a los habitantes del lado chiapaneco de narcoganaderos, narcomadereros y narcoterratenientes.
Durante el período de López Moreno, se les entrega a los oaxaquenos San Isidro La Gringa. Eso no sació sus ambiciones. Los chimas (como se les conoce genéricamente), se apoderaron de 40 mil 945 hectáreas. Ahora, prosigue la deforestación, detenida en la entidad y en esa zona a partir de agosto de 1989.
Alternativas de solución
Para el geógrafo Figueroa Luqueno, existen claras alternativas de solución sobre el conflicto de ""Los Chimalapas"", siempre que haya voluntad de las partes. En primer lugar, sugiere, se debe dejar en claro cuáles son los límites entre Chiapas y Oaxaca, basándose en los documentos histórico geográficos. Luego, advierte, será más fácil darle fin al problema agrario.
Desde su origen, las dos resoluciones presidenciales están plagadas de vicios y errores. Esos documentos, habla de tierras oaxaquenas, jamás de una superficie en la entidad chiapaneca. Había interese de por medio.
Sólo una entidad en todo el país no tiene problemas de límites, y ésa es Chiapas, advierte José Luis Castro Aguilar, jefe del Archivo General del Estado. Cuando la entidad se federa a México, lo hace con un territorio debidamente definido.
La línea divisoria estaba perfectamente delimitados entre la capitanía de Guatemala, a la cual pertenecía Chiapas y el virreinato de la ""Nueva Espana"". Al efectuarse la federación de los chiapanecos, esas fueron sus demarcaciones naturales, con la otrora provincia de Tehuantepec y por último el Estado Libre y Soberano de Oaxaca.
Para decenas de campesinos chiapanecos de Cintalapa, el problema de Los Chimalapas no busca resolver el problema de la tierra a sus homólogos oaxaquenos, sino aprovechar el recursos forestal. Cuando los cerros queden pelones y se acabe el agua, ni quién pelee, advierten.
"











