Es muy lamentable que nuestro país haya perdido más de cinco anos en el combate al tabaquismo, que es lo mismo que perder la lucha ante las enfermedades que el tabaco produce en la salud humana.
Y sería peor aún reconocer que es el mismo gobierno quien ha facilitado este panorama desolador que nos ubica como uno de los países con más danos en salud por el hábito al cigarro, particularmente entre los jóvenes y las mujeres.
Mientras en el mundo se han hecho esfuerzos importantes para reducir el número de personas fumadoras y se han restringido los espacios físicos para dicha práctica en oficinas, lugares públicos, hoteles y aun en las casas particulares, en México tales iniciativas han resultado infructuosas a lo largo del presente sexenio, a decir de la Clínica Antitabaco de la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional Autónoma de México.
En el país hay 16 millones de fumadores y la edad promedio de inicio en esta práctica es a los 13 anos, casi en la infancia. Al día fallecen en México 122 personas y al ano 44 mil 652 por enfermedades respiratorias relacionadas con el consumo del tabaco.
Los académicos universitarios aseguran que esta situación se debe, entre otros factores, al convenio que firmó en el ano 2004 el gobierno federal con las tres empresas tabacaleras más importantes del país, para evitar que los cigarrillos tuvieran un aumento de impuesto del 130%, a cambio de que estas companías donaran un peso de cada cajetilla vendida al Fondo de Protección para Gastos Catastróficos, que apoya, entre otra causas, a ninos con cáncer y a mujeres con cáncer de matriz.
El polémico acuerdo violó, además, otro suscrito por el país con la Organización Mundial de la Salud, que prohíbe incorporar a las companías tabacaleras a los programas para combatir las enfermedades derivadas del tabaquismo.
Los números son, entonces, elocuentes de una realidad que se ha vuelto un problema de salud pública muy serio, al que no se ha puesto mucha atención y en el que, por el contrario, parece que, como país, vamos en contra de la tendencia mundial para erradicar el consumo de tabaco, en cualquiera de sus modalidades.
Ninos de 13 anos fuman, frecuentemente, inducidos por las mismas empresas, que los ven como un mercado cautivo a largo plazo.
Si, como se ha sabido, el gobierno mexicano pudiera estar subsidiando el consumo popular del tabaco, esto sería, sin duda, un acto de extrema gravedad que debe ser investigado y solucionado de inmediato
Ser errático en la aplicación de reglamentos de salud es grave, pero más lo es que en el camino se hubieran hecho componendas y negociaciones con los fabricantes de tabaco, para que, mediante aportaciones institucionales, los costos de sus productos no fueran afectados con gravámenes, lo que les beneficiaría en sus ganancias, pues sus costos les permiten llegar a un público cautivo, aun de pocos recursos.
Cinco anos perdidos en la disminución del consumo de tabaco merecen revisarse con mucha atención, pues de encontrarse que se ha actuado de forma dolosa en componendas, con el pretexto de solucionar otros ámbitos de la salud pública, se estaría frente a una irregularidad que merece pasar a las cortes, si fuera necesario. (El Universal)











