Procesión en favor del matrimonio y la familia

Miles de feligreses católicos de Tapachula, y de otros municipios de la región, realizaron una procesión por las principales calles de la ciudad para concluir en la Plaza de Toros con la Eucaristía; la intensión, aclararon, es dar gracias por la familia, orar por ella y expresar la convicción de la iglesia con respecto al matrimonio y la familia.

El obispo de la Diócesis de Tapachula, Leopoldo González González, aclaró que este evento ha cuidado el ser respetuosos con toda persona, reconociendo su dignidad personal y su entera libertad para orientar su vida personal, sin tratar de imponer a nadie la forma de pensar y actuar, siendo una forma para expresar sus convicciones.

Vestidos de blanco, principalmente, los miembros de familias se concentraron a un costado de la Catedral de San José sobre la Avenida Central Oriente para iniciar, minutos antes de las 9 de la mañana, la procesión que concentró a más de 4 mil personas, que fueron encabezadas por las autoridades religiosas católicas.

Posteriormente, al ser entrevistado el obispo Leopoldo González, se refirió al matrimonio y expresó que sólo se da entre un hombre y una mujer, y aclaró que no ocupa ningún tipo de fe religiosa para ver que el matrimonio es una relación única entre un hombre y una mujer.

Refiriéndose al matrimonio, señaló que es la única alianza en la cual se da una verdadera complementariedad sexual y afectiva capaz de procrear, por ello, ninguna otra relación puede equipararse al matrimonio y aclaró que no se trata de discriminar a nadie.

Agregó que expresa su admiración y gratitud a las mamás y papás que, sin la presencia del cónyuge, tienen que hacer el rol de padre y madre, pero no se puede desconocer que el rostro de cada hijo reclama a su padre y a su madre.

“Todo niño tiene derecho a recibir el amor de una madre y de un padre, ambos necesarios para su maduración íntegra y armoniosa, respetar la dignidad de un niño significa afirmar su necesidad y derecho natural a una madre y a un padre. No se trata sólo del amor del padre y de la madre por separado, sino también del amor entre ellos, percibido como fuente de la propia existencia, como nido que acoge y como fundamento de la familia”, puntualizó.